Hace unos meses, cuando fui a comprar a un supermercado, un chico me conoció pero yo a él no. Al verme se puso muy contento y sí, lo saludé, pero no con esa misma ilusión, porque no lo ubicaba.
Al salir, mi madre me preguntó:
- ¿Y quién es él?
- Ni idea. No me suena haberlo visto.
- Pues él se acuerda de ti muy bien. ¿No será algún ligue tuyo?
- ¿Mío? ¿Ese? ¡Qué va! Me acordaría 😅
Tiempo después...
Mientras estoy surtiendo gasolina a un cliente y entablo conversación, oigo de espaldas a mí...
- ¡¡Holaa!!
Me giro y veo a ese mismo chico.
- ¡Buenas!
Cuando ha pasado un rato largo, el chico vuelve a pasar y en esta ocasión se acerca a mí.
- ¡Hola! Me llamo Javier y ¿tú?
- Yo Cristina, encantada.
- Pues nada Cristina, seguiremos viéndonos por aquí.
- Claro que sí.
Misterio resuelto:
Resulta que hace unos años, mis tíos estuvieron en una residencia de la zona y cuando yo iba no me fijé en los residentes que vivían allí y uno de ellos era él. De ahí, se quedó con mi cara y no se le ha olvidado. Pasarán los años, pero me reconocen sea donde sea...
Cada vez que pasa por la gasolinera, me saluda continuamente. Pues nada, otro amigo más, pero de ligue nada de nada.
Comentarios
Publicar un comentario