Hasta hace poco
tiempo, las navidades eran un pequeño espacio de diversión, de juego y de dormir
sin prisa. De pasar tiempo con la familia, de ver películas navideñas y de esperar
con ilusión la noche más mágica del año, la de Reyes.
Pero no todo va
a ser diversión sin más. También, hay pequeños problemas por resolver…y, si no,
que se lo digan a nuestros dos protagonistas, que van a tener mucho trabajo por
delante en las próximas semanas…
Miriam y Álex,
son dos hermanos que, juntos se complementan genial, pero por separado, son muy
diferentes.
Miriam, es una
niña con una inteligencia muy brillante, no se le escapa una, le encanta
pasarse tiempo dibujando y coloreando; haciendo sopas de letras; practicando
kárate y gimnasia rítmica, como te sorprende marcando triples como mandarinas. Tiene
un poder que la hace especial…
En cambio, Álex es
un niño que disfruta creando sus propias historias mientras juega con sus muñecos,
la mayoría vuelan y llevan telarañas incluidas. Es un niño con carita de pillo,
con grandes ideas al que le encanta la velocidad con los coches y con las
motos. Su poder especial lo hace único.
I
Todo comienza el
pasado fin de semana…
Los papás de Miriam
y de Álex, tenían que salir a hacer unos recados y la tía Saga vino a casa a
jugar mientras ellos regresaban. Los dos hermanos comenzaron a saltar y a
gritar de la emoción, porque cada uno ya estaba pensando a qué van a jugar con la
tía y qué van a hacer en ese tiempo.
Cuando llega la
tía Saga, los papás se marchan. Los tres deciden prepararse un cubo de
palomitas, agua y una mantita para ver juntos una película. Por supuesto, elegida
por Álex. En esa historia, aparecen dos elfos, uno más responsable y el otro
más rebelde. Entre ambos la lían con un árbol y cuando van a encender las luces
y a inaugurar la navidad, el árbol ha desaparecido. ¿Cómo ha podido ocurrir
eso?
Mientras estaban
viendo la película, la tía Saga se ha quedado dormida y al despertase, se ha
asustado al comprobar que Miriam y Álex no estaban con ella. Deprisa y corriendo
se ha puesto a buscarlos. Por más que ha mirado por todos lados no lo ve.
Asustada, no sabe si llamar a su hermano y decirle lo que ha ocurrido. Con la
angustia en el cuerpo, escucha golpes a su espalda. Al girarse, no puede creerse
lo que está viendo.
Sí, sí, ¡Miriam
y Álex están dentro de la televisión! Pero, ¿Cómo han llegado ahí? ¡Es
imposible!
Pero, en este
mundo mágico, nada es imposible. Pero menos lo es con dos hermanos que tienen
superpoderes. Y, mientras la tía Saga se quedaba dormida, a Miriam y a Álex los
reclamaban a través de su pequeña tablet. Necesitan ayuda. El mensaje decía:
“SOS AYUDA.
ATENTAMENTE A SUPER MIRIAM KARATECA Y SUPER ÁLEX
SPIDER.
NECESITAMOS VUESTRA AYUDA. EN EL PEQUEÑO PUEBLO
DE VILLA CARAMELO, DOS ELFOS MUY TRAVIESOS HAN DECIDIDO LLEVARSE EL ÁRBOL DE
NAVIDAD ANTES DE LA INAUGURACIÓN OFICIAL. SI NO LO RECUPERAMOS, PAPÁ NOEL Y LOS
REYES MAGOS NO VAN A PODER TRAER LOS REGALOS A LOS NIÑOS Y NIÑAS DEL PUEBLO.
¿PODRÍAIS AYUDARNOS A RECUPERARLO?
ATT. El Alcalde
II
-
Miriam, ¿estás viendo lo mismo que yo? ¡Qué
lugar tan increíble! – dice Álex con su carita de sorprendido.
-
Sí, Álex. Es maravilloso. Aquí hay de todo. Podría
pasarme horas jugando y jugando y no me cansaría – responde Miriam alucinada
con todo lo que está viendo.
Mientras están ensimismados
con el ambiente, la decoración y el pueblo tan fantástico, el alcalde Borrás
los saluda efusivamente, a la vez que los asusta, porque no se lo esperaban.
-
¡Por fin habéis llegado! No sabéis lo que os lo
agradezco – comenta, llevándose ambas manos entrelazadas al pecho.
-
No se preocupe alcalde. Aquí estamos. ¿Qué ha
ocurrido? – pregunta Miriam intrigada.
-
Resulta que dos de nuestros elfos, se han escapado
de la fábrica y se han puesto a hacer trastadas por todo el pueblo. Y, la más grande,
¡se han llevado el árbol de Navidad de la plaza! – cuenta el alcalde mientras
llora desconsolado.
-
Alcalde Borrás, nosotros nos encargamos. Mi
hermana y yo daremos con esos elfos y el árbol regresará a su lugar – ambos se
miran y dicen al unísono - ¡Se lo prometemos! No hay reto imposible para esta
pareja.
III
Mientras la tía
Saga intenta descubrir cómo se han teletransportado a la película que estaban
viendo, Miriam y Álex se ponen a trabajar…
-
Álex, tenemos que organizarnos. Necesitamos un
plan.
-
Sí. Hay que hacer un plan.
-
No se dice: “hacer un plan”, se dice: “necesitar
un plan”. Si es que todavía eres muy pequeño.
-
No soy pequeño, soy grande. Eres tú la que no
sabes hacer bien los planes…
-
Vaya, ahora soy yo…
-
¿Qué propones Miriam?
-
A ver, primero tenemos que saber dónde están los
elfos. Después, hay que ir a buscarlos. Y, por último, evitar que hagan más
travesuras y avisar al alcalde Borrás.
-
Vale. Spider, llama a Bruno, el dragón invisible.
Lo necesitamos urgentemente – avisa Álex a través de su teléfono.
-
Gracias Álex. Milko, necesito que el dron
sobrevuele el pueblo a ver si encontramos a los elfos – avisa Miriam a través
de su pequeña tablet.
Al cabo de unos
minutos, el dron avisa que los dos elfos acaban de llevarse unas manzanas del
puesto del mercado y tienen a la población asustada.
-
Álex, ¡el dron los ha encontrado! Tenemos que
irnos a la plaza de Villa Caramelo. Están por allí – dice Miriam de forma atropellada.
-
Vale Miriam. Spider, prepara la moto voladora.
Miriam y yo tenemos que resolver un problema grande. ¡Vamos a salvar el árbol
de la Navidad!
IV
Al llegar a la
plaza, Miriam y Álex comprueban el desastre que han provocado los dos elfos. Se
miran asustados y preocupados. El problema es más grave de lo que ellos habían
pensado…
Mientras los
habitantes de Villa Caramelo gritan y corren sin control por las calles, Miriam
y Álex los calman explicándoles que no hay problema que ellos no puedan solucionar.
Así que, entre los dos los van calmando poco a poco.
-
Miriam, ahora que los habitantes están
tranquilos, vamos a por los elfos.
-
¡Vamos, Álex!
Con mucho
sigilo, los dos hermanos han encontrado unas huellas que los elfos han ido
dejando a su paso. Miriam, observadora como es, va apuntando en su cuaderno
todo lo que ve. Por su parte, Álex comprueba a través de su teléfono si hay
alguna zona especial donde hayan podido esconderse.
¡Eureka! Álex ha
encontrado un lugar donde se cree que pueden estar los elfos.
Al llegar, ven
un edificio grande, con las paredes desgastadas y la pintura caída. Es el lugar
idóneo para esconder un árbol gigante.
Bruno, el dragón
invisible, ha estado sobrevolando la zona y les confirma a Álex y a Miriam que
los elfos están en la nave. Entre los tres, trazan un plan muy preciso y
elaborado. Así, así y así lo vamos a hacer…
Los elfos están
felices porque esta travesura les ha salido muy bien. Lo que no esperan es que
están a punto de sorprenderlos…
¡Toc, toc!
-
¿Quién llamará a la puerta de esta nave? –
pregunta el elfo Nora.
-
A saber – responde el elfo Ziko.
¡Toc, toc!
-
Pues quién sea, insiste…- dice Nora.
-
Ya voy yo – dice Ziko.
Al abrir la
puerta no se encuentra a nadie. Mira a ambos lados y nada. Escucha un ruido.
Mira hacia arriba, cuando recibe un golpe en la cabeza. Cae de boca al suelo. El
escudo de Super Álex Spider es bastante eficaz.
-
¡Toma ahí, te he tumbado! – celebra muy efusivo
Álex.
Mientras, Miriam
sobrevuela la zona alta de la nave junto a Bruno, el dragón invisible. Ambos
encuentran un lugar amplio por donde pueden pasar a la nave. Allí se reunirán
con Álex.
Nora se está impacientando.
Su amigo Ziko no ha regresado. Decide ser valiente e ir a buscarlo.
-
Yo que tú no iría. No por nada, sino porque no lo
vas a encontrar – responde una voz aguda y segura que surge de las sombras.
De un salto acrobático
se planta frente a Nora.
-
¿Y, tú quién eres? ¿Y, por qué vas vestida con
un traje blanco? – pregunta intrigada Nora.
-
Yo soy Super Miriam Karateca, cinturón naranja y
defensora de la navidad – responde mientras se ajusta el cinturón con gesto
experto. Y, además, soy la persona que te va a hacer una llave y ¡vas a alucinar!
-
¡Y no te olvides de mí! – grita una voz desde
las alturas.
Nora levantó la
vista y se encontró a un niño colgando entre telarañas y boca abajo observando
la situación.
-
Soy Super Álex Spider. Si intentas avanzar,
pegada quedarás en mi tela de araña. Ni tiempo tendrás para decir “Navidad”.
Soy el número uno en dejar a mis contrincantes inmovilizados.
De repente, Nora
siente calor, como si el ambiente hubiera pasado del frío al calor. Una
llamarada de color azul cruzó el camino, creando así una barrera de intenso calor
frente a ella.
-
Ese es Bruno, mi dragón – responde Álex. - Tiene
la capacidad de hacer retroceder a cualquiera. No queremos hacerte daño Nora,
solo queremos recuperar nuestro árbol.
-
Cierto. Queremos conocer vuestra historia – dice
Miriam.
Ziko regresa
corriendo al centro de la nave y encuentra una reunión con la cual no se
esperaba.
-
Mira Miriam, Ziko ha llegado.
-
Ziko, bienvenido a esta improvisada reunión. Te estábamos
esperando – comenta Miriam de forma risueña.
A Ziko le caían
gotitas de sudor por la frente. Nora también parecía asustada.
-
¡Basta ya! – reclama Nora – No queremos pelear,
solo…queremos que nos vieran.
Super Miriam
Karateca baja la guardia y pregunta.
-
¿Para qué queríais robar el árbol de Villa Caramelo?
Habéis asustado a todos en la fábrica y al pueblo entero.
-
Ese es el problema – responde Ziko – Allí solo
somos números. Llevamos muchos meses trabajando, preparando los materiales para
hacer juguetes, envolviendo los regalos y cosiendo disfraces. Nadie nos ha dado
las gracias por el trabajo que hacemos diariamente. Por eso, pensamos que, si
el árbol desaparecía, por fin alguien se daría cuenta del trabajo que hacemos.
Super Álex Spider
baja de su tela de araña, aterrizando a la primera. Bruno, cesó su fuego.
-
Chicos, no sabíamos que os sentíais así – admitió
Álex.
-
¿Y ahora qué? – pregunta Nora mientras mira el
árbol -. Sabemos que lo hemos hecho mal. Villa Caramelo está muy triste sin su
centro de luz.
Super Miriam Karateca
comenzó a sonreír y se ajusta su cinturón naranja.
-
A ver, el karate no solo sirve para dar patadas
o hacer llaves, también nos enseña disciplina y trabajo en equipo. ¡Tengo una
idea para resolver este problema!
V
Esa misma noche,
el pueblo de Villa Caramelo fue testigo de algo nunca visto. Super Álex Spider
utilizó sus telas de araña para elevar el árbol, mientras Bruno, con sus llamaradas
azules iluminaba el camino y Super Miriam Karateca dirigía la maniobra con una
precisión marcial.
En la parte más
alta del árbol, Ziko y Nora fueron los encargados de colocar la estrella. Al
bajar del árbol, colocaron una nota en la base: “Hecho con amor por las
manos de los elfos”.
Todos los trabajadores
de la fábrica y del pueblo salieron a la plaza. Después de ese gesto, todos aplaudieron
eufóricos. Villa Caramelo volvía a tener su árbol de Navidad.
“La magia de
la Navidad no reside en cuantos regalos recibas, sino en el valor que les damos
a esos regalos. A esas manos que los crean, que les dan forma. El reconocimiento
y la gratitud son las luces que hacen brillar cualquier lugar. Aunque lo mejor
siempre será poder compartirlos con quienes no tienen nada”.
El Oasis de las Letras




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