I
Después de las
últimas semanas y todo lo ocurrido con el robo del manuscrito de Voynich, Asier
ha vuelto a su trabajo. La inspectora Goikoetxea sigue manteniendo la relación
con el comisario con tiras y aflojas, ninguno se cae bien, pero tienen que
aprender a trabajar juntos.
Asier ha
retomado sus rutinas y ha decidido apuntarse a alguna carrera de 10 km por la
zona, para ir añadiendo más kilómetros y llegar a la media maratón. Sabe que si
quiere llegar al ritmo de la inspectora necesita esforzarse mucho más.
Al llegar a
casa, en su buzón encuentra un sobre con una invitación dentro. Al abrirlo,
descubre que es un trabajo de campo para conmemorar que en este año 2026 la
isla de Hy-Brasil volverá a verse, ya que la niebla densa que la envuelve solo
se disipa un día cada siete años.
Cuando llega a
la redacción del Faro Invisible, Marga tiene su característico humor y Unai no
se queda corto. Le faltan manos para responder correos y llamadas telefónicas.
Se oye un rugido a través de la puerta del despacho.
-
¡¡¡Marga!!! No vuelvas a pasarme más
llamadas, ¡estoy de los ingleses hasta el moño! ¡Qué cansinos son!
-
Buenos días, Unai. Si estás ocupado, vengo
después, no te preocupes.
-
De eso nada, chaval. Ya que estás aquí,
entras. Estoy muy harto de gestionar todo el trabajo de investigación que
quieren llevar a cabo en esa isla perdida del mundo.
-
Unai, no seas exagerado. El lugar tiene que
ser muy bonito y más, si solo se puede ver y disfrutar una vez cada siete años.
-
Madre mía…se me olvidaba que eres un friki en
potencia. ¿Cómo te pueden gustar esos temas, Asier?
-
Porque me encanta la historia y también, los
misterios y leyendas. Nunca me verás quieto, siempre estoy en movimiento
buscando algo que contar.
-
Sí y, metiéndote en líos también…o se te
olvida la que tuvimos con el Comisario “El dientes” …
-
No se me ha olvidado, sé que no debo
infringir más leyes ni saltarme a la torera lo que me diga la inspectora.
-
Pues hablando de la inspectora, te va a tener
que acompañar a la isla británica. Necesito que participes en esa expedición de
campo y por supuesto, debes llevar vigilancia.
-
Unai, no es necesario, puedo cuidarme solo…
-
Ya… ¿te tengo que enumerar las veces en las
que he tenido que salvarte el culo? – Asier pone cara de pocos amigos y baja la
cabeza-. Pues eso. A trabajar.
Asier se marcha
directo a la comisaria de la Ertzaintza a buscar a la inspectora Goikoetxea.
Acaba de terminar su reunión matinal con su grupo de trabajo. Se sorprende de
ver a Asier tan mañanero.
-
Asier, ¿a qué se debe tu visita? ¿No te
habrás metido en un lío otra vez?
-
No te preocupes Silvia, no he hecho nada
malo. Vengo a pedirte que me acompañes a un lugar. Se conoce que no puedo ir
solo a ningún sitio, debo llevar una canguro conmigo – resopla Asier.
-
Sí, algo me han comentado. ¿Ahora
soy yo tu canguro? Lo que me faltaba…con todo el trabajo que tengo pendiente
por culpa de tu última aventura por Mundaka…
-
De eso nada, no me eches la culpa a mí solo.
Fue una aventura conjunta y gracias a mí detuvisteis a los dos expolicías
convertidos en sacerdotes…
-
Dejemos el tema Asier, que no está el horno
para bollos… ¿Cuándo hay que irnos a la isla Hy-Brasil?
-
En dos días.
-
Perfecto. Mientras tanto, no quiero verte ni
mucho menos que te metas en más líos, ¿de acuerdo? – le dice mientras le sonríe
y le guiña un ojo.
-
A sus órdenes, inspectora.
II
Estando ya en el
avión con destino al oeste de Irlanda, la inspectora Goikoetxea le pide a Asier
que le cuente todo lo que sabe sobre ese lugar.
-
Como puedes imaginar Silvia, Hy-Brasil no se
encuentra en Brasil…
-
¡Anda, no lo sabía! – le responde con un tono
sarcástico.
-
No me mires así, sé que eso ya lo sabías,
pero quería ubicarte bien en el terreno. – Silvia resopla y murmura por lo
bajo, así como en arameo-. Quiero decir, que Hy-Brasil debe su nombre del
gaélico Uí Breasail, que significa “Descendientes del Clan de Breasal” (El alto
Rey del Mundo). Es decir, es como el “Cabo Cañaveral” pero en el oeste de
Irlanda.
-
Vale, ubicada estoy. Cuéntame más cosas –
responde Silvia mientras va tomando apuntes en su cuaderno.
-
Según se cuenta, en los mapas apareció esta
isla en 1325, gracias a Angelino Dulcert. La leyenda del lugar dice que este
lugar está envuelto en una niebla densa que solo se disipa un día cada siete
años.
-
Por lo que he podido buscar en estos días,
hay nombres conocidos, como el Capitán Nisbet y una expedición del siglo XV,
creo recordar.
-
Vas muy bien encaminada, Silvia. El capitán
que tú has nombrado fue el que detalló de forma oficial que su tripulación
desembarcó allí tras disiparse esa densa niebla. Lo que se encontraron en ese
lugar es una isla habitada por conejos negros y un mago anciano que vivía en un
castillo de piedra circular. Ese mago les regaló oro y plata antes de que la
isla volviera a desaparecer.
En ese momento,
el piloto les informa que el avión va a comenzar a aterrizar. Que nadie se
mueva de sus asientos.
III
Asier y Silvia
se unen al grupo de la prensa internacional. El pretexto es el avistamiento de
una “anomalía térmica” en el Atlántico. La inspectora Goikoetxea no está muy
cómoda en su papel de canguro de Asier y si le sumamos las llamadas perdidas
del comisario, la situación se complica.
Sobre las 8 de
la mañana, llegan al puerto. El cielo está extremadamente de color amarillo.
Por la zona se encuentra un pescador que se niega a salir con ese tiempo y solo
se le escucha decir: “Hoy el mar reclama su herencia”. Los periodistas,
por grupos, han alquilado una lancha privada. Para llegar a Hy-Brasil, tienen
que cruzar las 12 millas que separan el lugar, con un olor a ozono y flores
dulces. En ese lugar, el GPS muere.
Sobre las 12 de
la mañana, una de las lanchas choca con algún elemento que no debería estar
allí ubicado. Hay una playa de arena negra y fina. Al disiparse la niebla que
lo envuelve todo, ven una estructura circular, de piedra blanca, que tiene un
brillo especial, como si tuviera luz propia. Dos de los periodistas del grupo,
ansiosos por tener la mejor exclusiva, se adentran en un bosque de árboles
plateados. En cuestión de segundos, desaparecen. Sus gritos se detienen en
seco. El pánico se apodera del resto.
Después de unas
horas agónicas, alrededor de las cuatro de la tarde, la inspectora Goikoetxea
coge el mando de la situación. Comprueba que los relojes que llevan en el
grupo, marcan horas distintas. Echando una visual rápida, encuentra la cámara
de uno de los desaparecidos. El vídeo muestra a los periodistas caminando hacia
el castillo de una forma extraña, como si sus sombras no los acompañaran.
Cuando ya han
pasado unas cuatro horas más, Asier y Silvia llegan al centro de la isla, que
es el castillo circular. Allí encuentran a los dos desaparecidos. Pero ellos
están en trance, como si no supieran que les ha podido ocurrir. Se han quedado
parados observando un mapa estelar en el suelo que parece hecho de agua
líquida.
En ese momento,
notan una presencia alrededor. Aparece el Guardián. Pero no es un mago con
barba, sino una figura que va cambiando de forma, es una proyección de toda la
isla.
IV
A media noche,
el comisario consigue contactar con la inspectora gracias al teléfono vía
satélite que lleva consigo. Ella debe decidir: seguir el protocolo o huir,
dejando que Asier descifre el mecanismo para salvar a sus compañeros de
profesión.
Asier comprueba
que Hy-Brasil es un mecanismo de defensa, como un faro invisible que lo atrapa
igual que si fuera una amenaza continua.
Unas horas
después, en plena madrugada, la isla comienza a “sumergirse” de nuevo en la
niebla. La inspectora tiene que usar todo lo que tiene a mano para poder sacar
de allí a los dos periodistas, mientras que Asier utiliza una frecuencia de
radio específica (se la dio Unai antes de salir de Mundaka) para romper la
cúpula de la niebla.
Por fin parece
que el día comienza a asomarse y las lanchas van llegando al puerto de Galway.
Todos están empapados y las lanchas, destrozadas. Los dos periodistas no
recuerdan nada de lo que ha ocurrido allí. El teléfono comienza a sonarle a la
inspectora. El mensaje es del comisario: ¿Dónde demonios te has metido?
Llevas 48 horas desaparecida.
Para ellos, han
sido 24 horas. Para el resto del mundo, 48 horas.
V
Ya en Mundaka,
el cielo tiene un color gris plomo. El olor a brea y pescado golpea en la cara
a Asier como a Silvia nada más bajar del coche. A lo lejos, la figura
del Comisario Lertxundi “El dientes” recorta el horizonte como un cuervo que
espera a su presa.
-
Todavía huelo a esa niebla, Silvia. Siento
que, si cierro los ojos, el suelo volverá a ser esa arena negra – dice Asier.
-
Cállate, Asier. Ahora mismo la única arena
que vamos a pisar es la del calabozo si no mantenemos nuestra versión. Donde
hemos estado no había conejos negros, ni tiempo doblado, ni nada. Fuimos a
Dublín por una pista en una red de trata. Se acabó.
-
Silvia… ¿y los otros periodistas? Ellos no
recuerdan nada. ¿Cómo vamos a explicar que aparecimos en un pesquero a la
deriva dos días después?
-
Deja que tu jefe se encargue de esto. Él sabe
como “limpiar” el ruido. Ahí viene Lertxundi. Asier, pon tú mejor cara de póker
y cállate. Si parpadeas, nos hunde.
El Comisario
Lertxundi se acerca rápidamente. Se detiene a dos metros, ignorando a Asier
completamente y clavando sus ojos de cuervo en la inspectora.
-
Goikoetxea, qué honor que regreses a la
civilización. Me he pasado 48 horas sin saber de ti, buscando una notificación
de salida, de permiso de traslado, un simple correo…y nada, no hay nada en mi
despacho. Lo último que yo sabía es que estabas vigilando a este “lameculos” en
un seminario de Bilbao. ¿Se puede saber qué hacíais en aguas irlandesas
escoltando a esa panda de vagos de reporteros de forma oculta?
-
Surgió una oportunidad operativa, señor
Comisario. Una fuente nos situó en una pista de un confidente clave del caso
“Faro”. No hubo tiempo de realizar el papeleo, simplemente, seguimos la pista.
-
No me vengas con rollos de literatura barata,
Goikoetxea. Estás a esto de la suspensión de empleo y sueldo. De hecho, traía
ya la orden de expulsión firmada en el bolsillo…hasta que recibí una llamada
hace un rato.
Asier y Silvia
se miran desconcentrados. Silvia se la está jugando.
-
¿Del Ministerio? – pregunta Asier con miedo.
-
Cara bobo, estás mejor callado. Del
Ministerio no, aunque me hubiera gustado. La llamada ha sido de Unai
Zubizarreta, el que te salva el culo cada vez que la lías – responde a Asier
con los ojos tintados en sangre -. Me ha presentado un informe de “Seguridad
Nacional” sellado que dice que vuestra presencia allí era necesaria. Dice que
vuestro trabajo de silencio era “estratégico”.
-
Entonces, el asunto esta zanjado, señor
Comisario – comenta la inspectora.
-
Por ahora. Escúchame bien, inspectora
Goikoetxea, Unai te ha salvado el culo en esta ocasión, pero el hilo se está
tensando. La próxima vez que te vayas de paseo a “una isla fantasma” o a perseguir
sombras mundanas sin avisarme, no habrá ningún informe que te libre de entregar
tu placa. Y tú, periodista de pacotilla, deja de meterle pájaros en la cabeza a
mi mejor inspectora, porque por ti, se va a quedar sin trabajo.
Lertxundi se
aleja a paso ligero hacía su coche. Silvia suelta todo el aire contenido en los
pulmones.
-
¿Qué poco nos ha faltado! – comenta Silvia.
-
Unai siempre llega a tiempo. Aunque el
comisario tiene razón, el hilo se tensa. Lo que hemos visto y vivido en
Hy-Brasil no se va a quedar así, Silvia. Me traje esto.
Asier abre la
mochila y saca de allí una pequeña piedra blanca, perfectamente esférica que,
parece emitir un pulso de luz tenue, casi imperceptible.
-
Lo que me faltaba Asier, tira eso ahora mismo
al mar. ¡Ya!
VI
Dónde la
niebla lo envuelve todo
Por Asier Aretxaga, periodista de El
Faro Invisible
Hay lugares que son
demasiados bonitos para exponerlos. Al oeste de la costa de Irlanda, donde el
Atlántico deja de ser agua para convertirse en leyenda, el tiempo se comporta
de distinta manera.
En esta ocasión, comparto un
trabajo de campo, es decir, una expedición internacional de una anomalía
térmica en la isla de Hy-Brasil. Pero lo que allí encontramos fue un vacío enorme.
Durante veinticuatro horas, el grupo de periodistas que estábamos en ese sitio
se sumergió en una bruma que los lugareños conocen como “la respiración de los
antiguos”. Allí solo había un silencio ensordecedor que hizo que las brújulas y
los relojes se quedaran inutilizados.
En cambio, al regresar al puerto
de Mundaka, me quedo con una sensación inquietante y a la vez, con miedo. Los
rostros de mis compañeros reflejan un cansancio que no se corresponde con un
día de navegación. Por eso, yo me pregunto: ¿Es posible que, en esa isla la
cual desaparece cada siete años, sea algo más que un simple error de los
cartógrafos medievales? Puede que la verdadera frontera no esté en el
horizonte, sino en nuestra capacidad para aceptar que el mundo, a veces, decide
esconderse de nosotros…
NOTA EDITORIAL. DIRECTOR DEL FARO
INVISIBLE
Por Unai
Zubizarreta.
En esta ocasión, Asier Aretxaga, periodista de nuestro periódico El Faro
Invisible ha cumplido con todo el protocolo de desinformación necesario, pero
con los datos íntegros de una historia alarmante.
En primer lugar, se han visto en un desfase temporal confirmado. Es decir,
tanto la inspectora de la Ertzaintza Silvia Goikoetxea y nuestro redactor,
experimentaron una dilatación temporal de factor 2.0. Sus dispositivos
biológicos mostraron que habían pasado 24 horas en Hy-Brasil, en el mundo real
fueron 48 horas. Esto nos confirma que esta isla, es un anclaje a la realidad
colapsada.
También hemos vuelto a tener algún problema con el comisario Lertxundi. Es cierto
que sus sospechosas sobre la inspectora Goikoetxea eran altas, pero el “Informe
de Seguridad Nacional” deja claro que ha tenido que actuar conforme la ley
indica.
Y, por último, nuestro reportero Asier, se ha traído un fragmento de piedra,
la cual será analizada por el equipo de criminalística de la Policía Nacional
de Madrid.
Desde aquí, en esta redacción del Faro Invisible, por mucho que se empeñen
en lo contrario, nosotros seguiremos iluminando las sombras y dando luz.
U.Z.

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