I
Después de la misión anterior por el pueblo de Villa Caramelo, Super Miriam Karateca y Super Álex Spider, dejaron sus trajes de superhéroes guardados y regresaron a casa. Allí los esperaba la tía Saga. Con una mezcla entre miedo e ilusión, corrió a abrazarlos, a la vez, que les regañaba por haberse escapado sin avisar.
- ¡Ay, tía! No sabes qué aventura más chula hemos vivido – comenta eufórica Miriam.
- Sí, tía. ¡Hemos salvado un árbol gigante! Y, con mis telas de araña, lo he colocado en su sitio, en la plaza – responde muy ilusionado Álex.
- Hemos sobrevolado el cielo con la moto voladora de Álex y, hasta hemos trabajado juntos, codo con codo – dice Miriam muy feliz.
- ¡Siii!
- Chicos, a mí me parece genial que juguéis juntos, pero la próxima vez, avisarme, ¡qué menudo susto me habéis dado!
- Lo siento tiita, pero es que nosotros somos superhéroes y tenemos que salvar el mundo – admite Miriam.
- Sí, tía, yo también lo siento. Pero ese asunto era de urgencia mayor. No se los digas a papá y a mamá, ¡¡porfi!!
- Está bien. No diré nada, siempre y cuando me contéis las cosas, no quiero que volváis a escaparos así, dejándome dormida. ¿De acuerdo?
- ¡¡¡Siiii!!! – responden al unísono.
Se acercan las fechas de Navidad y tanto Miriam como Álex están escribiendo sus cartas a Papá Noel y a los Reyes Magos. Cada uno va apuntando lo que más desea. Miriam coge el teléfono y marca el número de la tía Saga.
- Tía, soy Miriam. Necesitamos pedirte un favor. ¿Puedes venir a casa?
- Hola, Miriam. Sí, voy en cinco minutos.
Al llegar, ambos la reciben con un abrazo grande y fuerte. Le piden si puede llevarlos a mandar la carta al buzón de la plaza. De camino, Álex recibe un mensaje muy importante en su tablet.
SOS AYUDA.
SUPER MIRIAM KARATECA Y SUPER ÁLEX SPIDER. SOY PAPÁ NOEL.
OS ESCRIBO DESDE LAPONIA. NECESITO VUESTRA AYUDA. MIS RENOS HAN DECIDIDO PONERSE EN HUELGA JUSTO HOY, A ESCASOS DOS DÍAS DE ENTREGAR LOS REGALOS DE NAVIDAD. ESTOY MUY ASUSTADO Y PREOCUPADO.
¿PODEIS VENIR A AYUDARME?
LOS ELFOS Y YO NO DAMOS PARA MÁS.
UN ABRAZO.
PAPÁ NOEL.
II
- Miriam, tenemos una nueva misión, ¡mira!
- ¿Quéee? No, no puede ser. Pobre Papá Noel. Tenemos que ir a ayudarle.
- De eso nada. ¿Cómo se os ocurre que vais a ir a Laponia así cómo así? Primero, tenéis que pedir permiso a vuestros padres y luego ya se verá.
- Tía, ¿cuándo vas a entender que somos superhéroes? – responde Miriam chasqueando la lengua-. Además, nosotros no vamos a ir solos. Tú te vienes con nosotros.
- ¿Qué yo, qué? No, no. Allí no voy. Hace mucho frío.
- Con lo que a ti te gusta el frío, tía. No hay más que hablar, nos vamos ahora mismo a Laponia y de paso, le entregamos la carta – responde Álex.
- Eso es. Álex, haz los honores.
- Ahora mismo. Milko, prepara la moto voladora. Nos vamos al Polo Norte.
- ¡Ay, señor! ¿Dónde me he metido yo? Verás cuando se entere mi hermano… - susurra para ella la tía Saga.
III
Después de un viaje en moto voladora y que la tía Saga ha terminado mareada, hemos llegado sanos y salvos a Laponia. Un viento gélido nos da la bienvenida, ahora mismo el termómetro marca -8ºC y, ya es de noche.
Cuando llegamos, Papá Noel sale a recibirnos.
- ¡Qué ilusión más grande veros, pareja! Me han dicho que no hay tarea imposible para vosotros – comenta feliz.
- Por supuesto, Papá Noel. Aquí estamos para ayudarte – corren a abrazarlo los dos-. Cuéntanos qué ha pasado.
- Vamos a pasar a mi taller y os cuento con detalle – responde Papá Noel.
En el taller, Papá Noel habla con Super Miriam Karateca y Super Álex Spider. Mientras, la tía Saga se ha quedado por los alrededores con su mono de esquí de colores chillones (elegido por Miriam) jugando con una pelota de nieve con los renos.
- Cuando nos llegó la llamada de emergencia, supimos que la Navidad estaba en peligro. ¿Qué ocurre? ¿Un duende malvado? ¿Un regalo que no encaja? ¡Estoy lista para mi patada giratoria!
- Mi sentido arácnido lleva días zumbando sin parar. ¿Es el Grinch?
- Peor Super Álex Spider, mucho peor – niega con su cabeza Papá Noel – Lo que ocurre es…una pataleta de mis renos.
- Y, ¿eso que es? ¿Se puede combatir con un golpe de Kárate?
- Miriam, a lo mejor lo que tienen los renos son telarañas mentales. Puedo ayudarles a resolver el problema.
- Ojalá fuera eso, chicos – se frota la barba, pensativo -. Es una huelga. Dicen que no se sienten valorados. Que solo los veo como un medio de transporte. Y, eso no es verdad. Son mis compañeros más fieles. Todos los años son los mismos renos. El mismo trineo. La misma ruta.
En ese preciso momento, la tía Saga con un espectacular cabezazo, el cual, le deja la cabeza congelada, marca un golazo contra un muñeco de nieve que hace de portería. Los renos mugen de alegría. Saga levanta los brazos de forma triunfal.
- ¡¡Bravo!! ¡Genial, Blitzen! ¡Esa es la actitud, Rudolf! ¡Vamos a por el segundo!
En el taller, Papá Noel les enseña las condiciones que han pedido los renos.
- Los renos han redactado un documento con condiciones. Me han pedido: Más zanahorias premium; masajes en las patas después de los viajes tan largos y, lo más insólito, ¡quieren que les cambie el nombre a los renos que llevan más de cien años en el grupo! Para colmo me han dicho que “Rodolfo, el reno de la nariz roja”, ya está pasado de moda.
- ¿Más de cien años? – se pregunta Miriam con cara pensativa -. ¿Y nunca antes se habían quejado? Hasta los renos negocian…
- Espera Miriam – dice Álex mientras se rasca la cabeza -. Si los renos están en huelga y la Navidad es dentro de dos días… ¿Cómo vas a entregar los regalos, Papá Noel?
- Buena pregunta, Álex.
- Mi moto voladora no tiene suficiente espacio para llevar todos los regalos.
- Exacto, Super Álex Spider. Los elfos están intentando crear nuevas rutas, pero sus carritos apenas llegan a las aldeas. Necesito que uséis vuestros poderes mágicos. ¡La Navidad está en vuestras manos! – responde Papá Noel.
Mientras tanto, la tía Saga aparece en el taller con la frente sudorosa, pero feliz. La acompaña un reno frotándole la cabeza de forma amistosa.
- ¡Papá Noel, tienes unos atletas formidables! ¿Sabes qué? Creo que les falta un poco de entrenamiento. Ah, y unas buenas vacaciones. Pero, lo primero de todo, hay que crear un torneo de fútbol, para los renos. ¡Están muy motivados!
- ¿En serio, tía? ¿Esa es tu maravillosa idea para salvar la Navidad? – comenta Miriam con cara consternada.
- Pues…a mí me gusta la idea. Un poco de motivación nunca viene mal. Aunque creo que vamos a necesitar algo más que una zanahorias premium y patadas de kárate… - se queda pensativo Álex.
IV
La escena es poco habitual. Los renos se han sentado en la nieve, con los brazos cruzados. Algunos lloran. Papá Noel se rasca la frente, agotado. Super Miriam Karateca y Super Álex Spider están pensando. La tía Saga se dedica a montar una red de voleibol con unas guirnaldas de luces. Las ha enganchado entre dos pinos. La idea es jugar un partido… ¿lo conseguirá?
- Vamos Blitzen, Rudolf. Llevamos horas negociando. Os he ofrecido las mejores zanahorias premium, más días libres, hasta un spa para vosotros…pero nada. Queréis más. Y, ¿Cómo os doy yo un reconocimiento por el trabajo prestado? – se pregunta Papá Noel.
- Venga reno, no te muevas tanto. No puedo colocarte un lazo decorativo – dice Super Álex Spider a un reno gruñón que se niega-. Mi sentido arácnido me dice que este animal es demasiado terco.
- Bien…así que los renos quieren un reconocimiento, ¿eh? Vale. Papá Noel, ¿Cuántas veces les has preguntado a los renos por sus ideas? ¿O por sus opiniones sobre las rutas o reparto? – pregunta Miriam.
- Pues, me acabas de pillar Miriam – dice Papá Noel sorprendido – Ellos siempre han sido los que me llevan. Yo planifico. Ellos vuelan. Es la tradición.
- Pues ese es el problema. Quieren dejar de ser los que siempre hacen el trabajo pesado, quieren ser más protagonistas. Que los tengas más en cuenta.
Rudolf que estaba enfadado, levanta una oreja con curiosidad.
- Escuchadme equipo. Sé que sois los renos más rápidos del planeta. Los más fuertes y los que mejor aguantáis el frío. Pero en esta ocasión no os vamos a pedir que voléis, sino que ¡seáis los jefes de ruta! – responde Miriam muy eufórica.
- ¿Jefes de qué? – pregunta contrariado Vixen, el reno más mayor.
- Vixen, significa que cada uno de vosotros será responsable de una parte del viaje. Vosotros vais a decidir qué ruta elegir, cómo llegar más rápido de un continente a otro y cómo mejorar los aterrizajes en las chimeneas. La misión depende de todos vosotros.
Un murmullo comienza a surgir. La cara de Rudolf comienza a brillar.
- ¡Toma ahí! Esto ya es otra cosa… ¡hurra! – comenta Blitzen.
- Pero Miriam, ¡eres una genio!¡Claro! ¡Ellos conocen el cielo mucho mejor que yo! ¡Podemos organizar mejor las rutas y hacer entregas mucho más rápidas y eficientes!
- ¡Claro! Y yo puedo ayudar a crear un nuevo sistema de comunicación con el trineo para que los jefes de ruta puedan coordinarse mejor y avisarnos de cualquier problema – responde Álex con una sonrisa enorme.
- Me parece perfecto. Cada uno de los renos seniors vais a estar encargados de un continente. Y, los que tenéis más de 100 años, recibiréis el título honorífico de “Renos Pioneros”, que incluye privilegios increíbles como el spa y zanahorias premium – comenta eufórico Papá Noel.
Los renos se levantan del suelo muy ilusionados, celebran de alegría. Otros chocan con sus cornamentas en señal de aprobación. La huelga ha acabado.
V
Después de terminar la reunión, la tía Saga coge la batuta y propone algo a todos los presentes.
- Oye, que digo yo. Si cada uno va a tener un papel importante, necesitamos un lema y un himno de equipo. Y, hasta quizás, una coreografía de baile para cuando el trineo aterrice. Por si no me habéis visto, he estado practicando “el baile de la ventisca”, mirad, se baila así.
La tía Saga comienza a mover los brazos y las piernas de forma disparatada en la nieve. Se ha inventado una coreografía complicada para los renos, los cuales, la miran con confusión. Aunque también, se ríen divertidos con sus ideas.
- Papá Noel, una pregunta. ¿Está la tía Saga…enseñando a bailar a los renos? – dice Álex.
- Sí, Álex. Esa es la contribución de vuestra tía. Mientras los regalos lleguen a tiempo, supongo que los renos aprendan a bailar “la Macarena”, no hará daño a nadie en esta región del planeta…y a ti, Miriam, gracias por todo. Sin ti, esta huelga seguiría – responde Papá Noel mientras le guiña un ojo.
- Yo solo pensé en una idea que pudiera ayudar a todas las partes. Y, ahora, mientras algunos bailan la Macarena, a otros nos toca salvar la Navidad.
VI
Llegó uno de los días más esperados del año. Super Miriam Karateca y Super Álex Spider están disfrutando con la familia y deseando que llegue Papá Noel con sus regalos.
Antes de marcharse Papá Noel, deja sobre el árbol de Navidad una foto de los tres juntos y un pequeño mensaje:
“Gracias por todo. Sin vosotros no hubiera podido hacerlo.
Los renos os mandan muchos recuerdos.
Sed buenos y cuidad a la tía Saga. La que ha liado con la Macarena…”
Cuando termina la cena, el hermano de la tía Saga acude a buscarla.
- Tenemos que hablar… ¿me puedes explicar cómo se os ha ocurrido iros a Laponia los tres, sin permiso? ¿En qué momento os olvidasteis de ir al buzón?
- Uppsss…no te lo vas a creer…pero ni yo misma lo sé…
En la tercera y última misión…
Baltasar se ha comprado por Ali Express una nueva brújula que te indica el camino a Belén. Tanto Melchor como Gaspar no entienden que ese chisme pueda indicar el camino cuando ellos llevan haciéndolo muchos años. Los camellos los miran con cara de preocupación…
¿Serán capaces de llegar los Reyes Magos?
El Oasis de las Letras








Comentarios
Publicar un comentario