II
A orillas del río que vertebra la ciudad, junto a un puente de piedra que ha visto siglos pasar, se alza un majestuoso templo barroco con cuatro torres que vigilan el horizonte, once cúpulas que brillan como las escamas bajo el sol y una gran nave central, que resguarda en su interior a la patrona de la ciudad. Su construcción se extendió entre los siglos XVII y XVIII.
Durante una guerra que dividió el país, tres bombas cayeron sobre su tejado, aunque ninguna quiso estallar. Hoy, se exhiben como testigos mudos de lo inexplicable.
Quien entra en ese lugar, no solo busca a la patrona, sino también las huellas que la hacen venerada.
¿Sabrían decir en qué lugar nos encontramos?
El Oasis de las Letras

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