Puertas Cerradas - Capítulo 1

 



Puertas Cerradas. La red que atrapó a las víctimas


Capítulo 1


I


Nos encontramos a un mes escaso de las fiestas de Navidad y, últimamente hay mucho movimiento por todos lados. La ciudad se está preparando con sus coloridas luces, sus adornos navideños o los villancicos que suenan a través de los altavoces colocados en sitios estratégicos. El inspector Novoa no es precisamente, un amante de estas fiestas, más bien, las tiene aborrecidas, pero por su madre y el resto de su familia, las pasa como buenamente puede.

Ya han pasado varios meses desde que tuvieron un caso peculiar y de mucho ajetreo, cuando varias personas aparecieron asesinadas durante dos noches seguidas. El ritmo fue frenético y, su compañera de equipo, la forense Clara Sotomayor resultó herida de gravedad, aunque con suerte y fortuna, se recuperó. Todavía acude a terapia. En unos días va a poder incorporarse a su puesto de trabajo.

Después del susto vivido con su compañera, el carácter del inspector Novoa se fue suavizando y quiso ayudarla en su proceso de recuperación, aunque los planes de ella eran otros. Le agradeció su ayuda mientras estuvo ingresada en el hospital, pero desde entonces, no han vuelto a hablar.

El comisario Villagarcía ha tenido varias reuniones con el inspector para hacerle comprender que él no puede trabajar solo e ir por libre en sus investigaciones, así que le ha asignado encontrar un grupo de trabajo, del cual, si pudiera se libraría por completo, pero las órdenes, son las órdenes. Vamos a conocer a los elegidos:

§  Sergi Vidal: es conocido como el estratega tranquilo. Es especialista en criminología y analista de perfiles criminales. Su personalidad es una mezcla entre reflexivo y metódico, con una mente brillante para detectar patrones de conductas. Y, sobre todo, sabe mantener la calma en momentos difíciles. Le encanta jugar al ajedrez, ya que lo ayuda a relajarse.

§  Aitana Ruiz: es la experta tecnológica del grupo. Es especialista en ciberseguridad e investigación digital, aunque prefiere estar sobre el terreno. Se podría definir como una mujer impulsiva, decidida y con una gran intuición. Es joven pero muy valiente y sabe cómo romper el hielo con su característico humor negro. Tiene un tatuaje oculto que representa el primer caso que resolvió ella sola y nunca ha contando qué significa.

§  Damián Ortega: es el veterano más experimentado del grupo. Es un ex agente infiltrado, que se encarga de los interrogatorios y operaciones encubiertas. Es un personaje misterioso, perspicaz y muy paternal con los agentes más jóvenes. Como curiosidad, guarda notas manuscritas de cada caso, que nunca comparte con nadie.

Es una fría madrugada del mes de noviembre, aunque más bien parece de pleno invierno. Son las cinco y media de la mañana, no acaba de amanecer cuando suena el teléfono del inspector:

-       Inspector Novoa, soy la agente Veracruz. Le llamo para informarle que se ha encontrado un cuerpo mutilado en el polígono industrial de Villaverde. Hay varias unidades buscando el resto del cuerpo por la zona.

-       ¿Cuánto hace que han encontrado el cuerpo mutilado?

-       Pues hará menos de una hora. Un grupo de jóvenes pasaban por aquí cuando venían de una discoteca cercana y se han encontrado con el cuerpo.

-       Está bien, agente Veracruz. No quiero que nadie se acerque a la escena del crimen, ¿de acuerdo? Preparen el perímetro y eviten que la prensa se entere. En 15 minutos estoy allí.

Sobre las 6 de la mañana, el inspector llega con su habitual frialdad. El escenario del crimen se ubica en un callejón sombrío detrás de una fábrica abandonada. El lugar se cierne sobre la niebla y las luces intermitentes de los coches patrullas. El cuerpo mutilado yace junto a un contenedor. El equipo de la forense Clara Sotomayor se encuentra ya tomando notas sobre el cadáver.

-       Señorita Sotomayor, me alegra verla de nuevo y recuperada – comenta sin mirarla a ella -. ¿Qué espectáculo nos han dejado en esta ocasión? – pregunta Novoa.

-       Más que un espectáculo, yo diría que esto es un ritual – responde sin apartar la mirada del cadáver -. Por lo que se ve a primera vista, las amputaciones parecen limpias, aunque eso sí, las han realizado con prisa.

-       ¿Hechas con prisa y limpias? – pregunta arqueando las cejas. Hay algo que no le cuadra – Me suena muy contradictorio.

-       No para alguien que sí tenga experiencia en estos menesteres. O puede ser que no quería dejar huellas. Si se fija aquí, el corte que tiene en el cuello lo hizo con mucha precisión, pero en cambio, si se fija en el corte que tiene en las manos, parecen como si se las hubieran arrancado…

-       ¿Hay testigos? – pregunta mientras mira a su alrededor.

-       No. Nadie ha visto nada, nadie sabe nada. Además, esta zona no tiene cámaras de videovigilancia.

-       Si le digo la verdad, Sotomayor, esto me huele a territorio marcado…esto no es sangre, es un mensaje.

-       Novoa, no se si no se ha habrá dado cuenta, pero parece que nos encontramos en una novela negra – responde con humor Sotomayor.

-       Eso ocurre porque el que escribe la trama tiene algún problema mental, esto no es algo que ocurra todos los días en esta zona.

En ese momento, la agente Ruiz y el agente Ortega se acercan al inspector y a la forense:   

-       Agente Ruiz, ¿tenemos algo que nos ayude a resolver este crimen? – pregunta Novoa.

-       Nada, jefe. Los compañeros siguen buscando el resto del cuerpo. He estado comprobando las cámaras de seguridad de la zona y ha habido un apagón en el momento en el que se ha producido el crimen. Coincide desde las 5 hasta las 6 menos cuarto.

-       Es decir, que estaba premeditado y el apagón intencionado. El que lo haya hecho, sabía perfectamente lo que estaba haciendo.

-       Jefe, ¿este lugar no es conocido sobre todo por ser un terreno donde habitan diferentes bandas? – pregunta el agente Ortega.

-       Sí, por aquí conviven ciertas bandas que de vez en cuando, tienen sus rivalidades y se dejan mensajes. Pero en esta ocasión, tengo dudas que sea un ajuste de cuentas entre bandas. Por mi intuición, creo que hay una tela mucho más grande que envuelve todo.

II

El Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de la Comunidad de Madrid se encuentra ubicado en la zona de Valdebebas, al noroeste de Madrid, en unas modernas instalaciones inauguradas a finales de 2021. El centro se encarga de realizar autopsias y pruebas de toxicología, entre otras.

La doctora Sotomayor lleva varias horas realizando el informe concluyente de la autopsia y nos revela lo siguiente:

Ficha de la víctima:

Autopsia realizada a la víctima durante la mañana del sábado. El documento queda en manos del inspector Novoa.

·         Nombre: Mujer. Sin identificar (sin documentos, ni rastros digitales)

·         Edad: 20-25 años.

·         Sexo: Femenino.

·         Hora estimada de la muerte: Entre las 4:30 y 5 AM.

·         Causa de la muerte: hemorragia por sección completa de arteria carótida izquierda.

·         Lesiones adicionales:

o   Amputación traumática de ambas manos post mortem.

o   Cortes verticales en el torso con patrón repetitivo (posible simbología).

o   Fractura nasal reciente (antes de la muerte).

·         Elementos encontrados en la cavidad torácica:

o   Restos de polvo metálico no común (en análisis).

·         Conclusiones preliminares:

o   El agresor tenía conocimiento anatómico.

o   La mutilación de manos sugiere simbolismo (posible castigo, ritual o advertencia).

o   El patrón en los cortes podría corresponder a códigos visuales o simbología sectaria.

·         Observaciones psicológicas (hipótesis):

o   Agresor meticuloso, pero con rasgos de impulsividad controlada.

o   Escenario elegido meticulosamente, no es improvisado.

En la comisaría, en la sala de reuniones la agente Ruíz se acerca a su grupo de trabajo y le comenta a su grupo de trabajo:

-          Inspector, ¿la joven tenía señales de violencia en su cuerpo? – pregunta la agente Ruíz.

-          Sí. Según nos muestra el informe de la doctora Sotomayor, la víctima tenía hematomas en muñecas y tobillos, así como marcas de ataduras. Lo que más me preocupa es la precisión con la que se ocultó el cuerpo – responde Novoa.

-          Novoa, ¿crees que este asesinato puede estar relacionado con un ajuste de cuentas? ¿Quién mata así y se toma tiempo en hacer desaparecer a una chica joven? – pregunta Vidal.

-          Los medios ya lo están denominando “el inicio de una cadena de asesinatos”. No tenemos margen, jefe. Esta historia se nos puede ir de las manos – contesta la agente Ruíz.

-          Vamos a ver, no nos precipitemos chicos. No sabemos todavía si hay un patrón o no. Lo único que sabemos es que en esa zona hay varios locales de dudosa reputación. Algunos ya han cerrado, pero otros siguen funcionando bajo cuerda.

-          ¿Puede ser que alguno tenga relación con este tipo de bares? – lanza la pregunta Ortega.

-          ¿Y por qué no hacemos una ronda encubierta? Quiero decir, podemos pasar por los bares del polígono, hablar con camareros y encargados. Alguien tuvo que ver algo – responde Vidal.

-          Me parece una gran idea. No quiero que la prensa sea capaz de precipitarse y sacar conclusiones antes de tiempo. Aún no tenemos suficientes pruebas. Ortega, coordina con Vidal esa ronda. Ruíz, quiero los antecedentes de cada establecimiento y cualquier denuncia que se haya producido entre los últimos seis meses y un año – ordena el inspector Novoa.

Al día siguiente, en la sala de reuniones se encuentran el inspector Novoa con su grupo de trabajo, para ver qué conclusiones han conseguido:

-          Inspector, anoche visitamos cinco de los locales del polígono, todos se encontraban con un ambiente muy denso, pero de ellos, hay uno que no me gustó. Se hace llamar – busca entre su cuaderno de notas – aquí está: El Zahara Club – responde el agente Ortega.

-          Sí, lo regenta un tal Mikola Vashenko, ucraniano. No habla casi nada de español, pero sí entiende perfectamente lo que no le interesa. En ese club, los camareros evitan mirar directamente a los ojos y las chicas… - comenta Vidal.

-          ¿Qué ocurre con las chicas, agente Vidal? – pregunta con tono serio Novoa.

-          Tengo la sensación que las chicas no están ahí por gusto, sino, como si estuvieran obligadas por alguien – responde el agente Vidal.

-          Exacto. Además, me fijé que uno de los porteros – tampoco es de origen español – se puso bastante nervioso cuando le pregunté por los horarios. Él me dijo que cierran sobre las 2AM, pero en la sesión de vigilancia, vimos que a las 3AM seguía entrando gente – añade el agente Ortega.

-          Además, hay otra local en la zona, que se llama Los Karpatos Club Legends, que está regentado por una mujer llamada Olha Striletska. De cara a la galería, es un bar de copas, pero no tiene licencia para dar espectáculos ni para tener camareras a tiempo completo, según pone el registro. Y, sin embargo, tiene un movimiento constante de mujeres que no duran ni dos semanas – concluye Vidal.

-          ¿Tenéis la sospecha de que se esté produciendo una actividad criminal? – interrumpe el inspector Novoa, en un tono muy serio.

-          De momento, nada. Sí que hay patrones, como puede ser que las mujeres no duran ni dos semanas, son muy evasivos con las preguntas y el lugar tiene una atmósfera…que no sabría cómo definir. Más o menos sería un lugar clandestino – responde Ortega.

-          Chicos, ¿alguna de las chicas os mencionó amenazas o dijeron si tenían miedo? – pregunta la agente Ruíz.

-          La verdad es que no, pero de forma indirecta, una chica joven, delgada, con acento de Europa del Este, nos preguntó si nuestra unidad tiene que ver con extranjería. Dijo algo así como “no quiero volver”. Con todo esto, hay algo que no me encaja – explica Vidal.

-          Bien. Seguiremos realizando el seguimiento tanto del Zahara Club como de los Karpatos Club Legends. Pero con mucha sutileza, por favor. No quiero que haya chivatazos ni que nadie se ponga nervioso, de momento. Agente Ortega, encárgate de pedir las licencias de dichos locales; Vidal, quiero que hagas un seguimiento de las chicas que trabajan en esos lugares, para ello, contarás con la ayuda de la agente Ruíz – zanja el inspector Novoa.

Mientras se lleva a cabo los seguimientos, la agente Ruíz, se acerca al Zahara Club una noche. Ortega y Vidal la esperan en un furgón oscuro mientras realizan las escuchas pertinentes. Es medianoche. La música está bajita y las luces tenues. Nuestra agente finge ser una clienta. Entra al local, busca una mesa que esté separada del resto y a la vez, que sea tranquila, desde donde puede vigilar las entradas y salidas, como el escenario del club.

-          Buenas noches – saluda mientras limpia la mesa donde se ha sentado la agente Ruíz – ¿Qué desea tomar usted? – pregunta una mujer joven, con acento de Europa del Este.

-          Buenas noches. Pues me gustaría que me prepararais un cóctel especial, el Whiskey Highball.

-          Tengo que preguntar a la compañera de la barra, porque ese cóctel, precisamente no lo he escuchado nunca – responde la joven camarera. - No soy de aquí. Me llamo Alina, usted es policía, ¿verdad?

-          No deberías hablar conmigo aquí, podría ser peligroso para ti – contesta Ruíz.

-          Me obligaron a venir. No tengo papeles. Tengo mucho miedo. Ellos…vigilan todo.

-          Escucha, vete a la barra. Despacio. Te esperaré fuera, a la salida de personal. No sigas hablando.

-          (El portero se acerca a ellas con un tono poco amigable). ¿Todo bien, señorita? ¿Le ha faltado al respeto esa camarera?

-          No, por supuesto que no. Sólo le estaba preguntando por un cóctel que suelo tomar con frecuencia y quería saber si podrían preparármelo de forma excelente.

-          Esta chica habla demasiado. Tendremos que cambiarla de turno – responde en tono brusco el portero.

-          Lo siento, no entendía bien lo que me pedía esta mujer – responde apenada Alina.

-          Pues la próxima vez, haz el favor de aprenderte bien la carta de copas, aquí los clientes llevamos siempre la razón – cambia de tono la agente Ruíz.

-          No se preocupe, señorita. Esta camarera no volverá a importunarla – responde el portero mientras se ríe.

Mientras espera afuera, ya les ha informado tanto al agente Vidal como a Ortega de los últimos acontecimientos, aunque ellos han escuchado todo y se han puesto manos a la obra a seguir investigando. En una zona oscura, debajo de un árbol que tiene una farola a media luz, se encuentra la agente Ruíz.

-          Alina, estoy aquí. No tengas miedo. ¿Qué puedes contarme? – pregunta la agente Ruíz.

-          No puedo hablar mucho. Nos vigilan constantemente. El lugar tiene cámaras ocultas por todos los rincones con micrófonos instalados – responde Alina con mucho miedo sin dejar de mirar a todos lados.

-          ¿Puedes darme algún dato o nombres? ¿O algún lugar donde os lleven?

-          La que manda es la madame, su nombre real es Olha Striletska. Se encarga con su grupo de confianza de reclutar chicas jóvenes que traen de Ucrania, engañadas con un trabajo bueno y de pagar bien, pero luego cuando llegan aquí, te obligan a tener relaciones con señores de dinero. Algunas las venden como esclavas y no se qué harán con ellas. La que quiere escaparse o hablar, la matan. Eso sí, bajo torturas muy fuertes.

-          Alina, te dejo mi tarjeta. Cuando veas que estás en peligro, marca este número de teléfono. Yo te voy a ayudar, ¿de acuerdo? – dice mientras le da un abrazo cálido.

En el despacho que hace de oficina para Olha Striletska, se encuentra con su mano derecha, Vadym Chernovets. El lugar cuenta con paredes oscuras, una lámpara de escritorio que ilumina papeles con nombres y fotos. Olha está sentada frente a Vadym, mientras revisa una carpeta negra.

-          Hay 12. Cuatro van al club. Las otras ocho se van a repartir entre tareas domésticas, vigilancia y transporte – comenta Vadym.

-          ¿El club está listo para recibir a tantas chicas? La vez anterior ya tuvimos problemas con la documentación – precisa Olha.

-          En esta ocasión no. Los nuevos pasaportes ya están en camino. No va a haber margen de error.

-          Me dijiste que era un grupo variado, pero no especificaste que habría menores, Vadym – responde enfadada Olha.

-          Ellas no van al club – comenta sin levantar la vista de los documentos de la carpeta negra.

-          ¿Entonces, qué piensas hacer con ellas?

-          Sencillo. Una se va con Sokolov, las otras dos, no lo tengo decidido.

-          Vadym, esto no es lo que habíamos convenido. Dijimos mayores y voluntarias, no menores de edad.

-          Olha, no me gusta que se cuestionen mis órdenes. Las chichas, me da igual la edad que tengan, tienen que ser rentables. Punto.

-          Vadym, razona, no somos carniceros. Somos una organización que lleva trabajando muchos años y últimamente hemos cometido errores. El cuerpo de la chica ha aparecido y hay vigilancia continua.

-          Olha, déjalo en mis manos. Y, recuerda: nosotros somos arquitectos, ellas ladrillos. Unos sostienen, otros se derrumban.

-          ¿No te has parado a pensar que a lo mejor alguna de ellas pueda decidirse a hablar?

-          Para eso te pago, Olha. Para que ninguna se le ocurra hablar. Además, ya sabes que toda aquella que quiera hablar, se convierte en polvo.

En un hangar de las afueras de la capital madrileña, tres avionetas aterrizan cada 35 minutos. El paquete está listo para ser entregado. Tres furgones oscuros hacen acto de presencia en el hangar. Olha y Vadym salen del furgón. Se acercan a las chicas, se miran y dan el visto bueno. Se estrechan las manos. Recogen a las chicas y se marchan. Las avionetas hacen lo mismo.

Volverán a verse las caras en unos meses.

 Próximo capítulo: sábado 16 de agosto 

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