PUERTAS
CERRADAS – LA RED QUE ATRAPÓ A LAS VÍCTIMAS
CAPÍTULO 4
I
Después de la redada de la noche
anterior, la comisaria de la ciudad está que arde en el sentido más literal de
la frase. Se palpa el ambiente tenso y una mínima victoria sobre este club que,
menos club en sí, se dedica a otras cosas.
En
el capítulo anterior, se produjo una redada donde se pudo rescatar con vida a
todas las chicas que tenían retenidas en contra de su voluntad y se dio caza al
jefe, Vadym. Se escapó al que denominan “El médico”. Gracias a que la agente
Ruíz se infiltró y encontró la ayuda de Aline, se pudo dar con esta banda criminal
y desmantelarla.
En
el interior de la Comisaria Central, en la sala de interrogatorios, Vadym se
encuentra esposado y con cara de pocos amigos, aunque, a decir verdad, su
semblante es siempre el mismo. A la sala de interrogatorios, llega el inspector
Novoa con una carpeta llena de pruebas que confirman las fechorías de este
señor, por llamarlo de alguna manera. Mientras, en las salas
contiguas, los tres agentes siguen recapitulando más pruebas que los lleve a
desmantelar esta red criminal. En la habitación adyacente, se encuentra el Comisario
Villagarcía.
-
Vadym, ¡qué sorpresa tenerte por aquí! – dice de
forma muy alegre el inspector Novoa – Pero vamos a lo que realmente importa. No
me voy a andar por las ramas, señor Chernovets, tienes las manos manchadas de
sangre y no lo digo de forma metafórica. ¿Quieres que te diga el nombre de
todas las chicas que has eliminado de la faz de la tierra?
Vadym mira al techo, de manera
indiferente. Le da igual todo lo que el inspector le diga.
-
¡Habla! ¡Las chicas! ¡Olha! ¡El médico! Todas esas
personas apuntan a que tienen que ver contigo – responde furioso el inspector
Novoa.
-
Inspector, ¿ya terminaste? – dice Vadym mientras se
ríe a carcajadas.
Se escucha un
golpe en la puerta, Novoa se gira hacía la puerta. El fiscal entra y se acerca
al inspector.
-
Inspector Novoa…tenemos un problema. El juez ha
desestimado la orden. Falta una firma clave. Sólo le quedan dos horas antes de
que salga en libertad.
-
¿Me está diciendo que este pedazo de monstruo queda
en libertad? ¿Sabe lo que eso significa? – responde con mucha furia el
inspector Novoa mientras mira al Fiscal con los ojos encendidos de fuego.
-
Inspector, que sepa que no todos los monstruos se
esconden, algunos como yo tenemos buenos abogados, a los cuales, les pagamos
bien – comenta en tono burlón Vadym.
II
Las
chicas han pasado la noche en las urgencias del Hospital. Algunas estaban
deshidratadas, tenían problemas de ansiedad, miedo, temblaban y ahora están
temerosas por si las deportan a sus países de origen. Están esperando que
también las valore la doctora Sotomayor, como médica forense.
La
agente Ruíz no se ha separado del grupo desde que hicieron la redada la noche
anterior en el Karpatos Club Legends. Ha estado acompañando a las chicas en
todo momento, en especial, a Aline, con la que ha establecido más contacto y al
final, la que se ha jugado la vida por salvar a todas sus compañeras y a sí
misma.
Mientras
amanece, Aline está tumbada en una camilla, envuelta en una manta. La agente
Ruíz no se separa de su lado, lleva consigo un café caliente que acaba de
comprar. El ambiente es tranquilo, pero cargado de emociones.
-
Nunca pensé que acabaría aquí, en este país ni en
esta situación. Cuando conocí a Olha, me describió un país lleno de ilusiones,
de metas por conseguir, de una vida buena, donde se gana muy bien. Fue un sueño
hecho realidad para mí. Sus palabras fueron: “trabajarás en una tienda, ganarás
dinero que podrás enviar a tu familia, en especial a tu madre”.
Me creí como una tonta todo lo que me dijo. Necesitaba creerla – le relata a la agente Ruíz mientras mira el suelo.
-
¿Olha era una persona de confianza para ti? –
pregunta con ternura la agente Ruíz.
-
Es una prima de mi amiga. Vestía siempre de forma
elegante, pero con su estilo casual, una mezcla perfecta que te anima a
seguirla. Habla con mucha seguridad cuando te explica las cosas. Me hizo sentir
que tenía el control de todo. Pero cuando llegamos…todo cambió. Nos quitaron
los pasaportes, nos encerraron en un piso franco, nos dijeron que teníamos una
deuda con ellos. Vamos, que teníamos que trabajar con ellos para saldarla –
explica de forma calmada Aline.
-
¿Te amenazaron Aline? – pregunta furiosa la agente
Ruíz, a la vez que sube un poco el tono de voz.
-
Cada día. Si no obedecías, te dejaban sin comer. Si
llorabas, te golpeaban. Algunas chicas, no aguantaron. Las que quisieron
escapar acabaron muertas. Vosotros solo sabéis de la existencia de dos, pero
hubo más que murieron por escapar. Yo solo pensaba en sobrevivir, en que algún
día, alguien vendría a rescatarnos de este infierno – responde con lágrimas en
los ojos.
-
Y tú lo hiciste Aline. Fuiste una de las personas
más valientes que conozco. Hablaste y gracias a ti, estamos cerrando esta red
criminal. Gracias a tu coraje y a tu fuerza, otras chicas no van a volver a
pasar por lo mismo que vosotras – le dice mientras le coge la mano con fuerza.
-
Nunca pensé que una agente de policía pudiera
mirarme cómo tú lo haces. Sin ningún tipo de juicio. Con…humanidad y cariño –
responde mientras la mira por primera vez con una sonrisa tímida – Tú me
encontraste, me escuchaste, me hiciste sentir que todavía soy alguien en esta
vida.
-
Eres mucho más que eso. Eres fuerte. Eres la luz en
medio de todo este caos basado en la oscuridad. Y no estás sola, me tienes a
mí. Jamás te voy a dejar que vuelvas a pasar por este infierno – dice mirándola
a los ojos de forma emocionada.
III
En el exterior de la comisaria,
Vadym sale con aires de grandeza, porque ha conseguido dar un golpe sobre la
mesa a ese inspector toca narices. Si pudiera de desharía de él también, como
lo ha hecho con todas las chicas que lleva a sus espaldas, pero también sabe
que no se lo pondría fácil.
Mientras, el inspector Novoa,
sigue a Vadym de forma discreta. Vadym se sube a un coche negro con los
cristales tintados. Novoa da la orden de seguirlo y no perderlo de vista.
-
¡Unidad Alfa, en marcha! No los perdáis de vista. Se
dirigen hacía el norte por la avenida principal. Sed discretos – anuncia el inspector
Novoa por la radio.
Vadym conduce a toda velocidad.
Cruza túneles, avenidas y finalmente se dirige a una zona rural donde se
encuentran los hangares y las avionetas. Mientras se dirige hasta allí, manda
un mensaje a Olha, citándola en el hangar, quiere charlar con ella de forma
amistosa.
El agente Ortega que sigue a
Vadym, avisa por radio:
-
Está intentando escapar por el aire. ¡Cerrad el
perímetro!
Al llegar al
hangar, Vadym se baja del coche que conducía él mismo y entra dentro a
comprobar que la avioneta está lista para el despegue, aunque antes tiene que
cerciorarse que se queda todo bajo control. Entre las sombras de las avionetas,
surge una figura que se mueve de forma sigilosa.
-
¿De verdad pensabas que podrías
irte sin enfrentar todo lo que has hecho durante todos estos años? – pregunta Olha.
-
Me alegra verte, muñeca –
responde mientras muestra una mueca de sonrisa falsa – Tenía dudas sobre ti y,
obviamente no me he equivocado. Fuiste tú quién me delató a la policía y por poco,
casi consiguen que de con mis huesos en la cárcel. Pero jamás voy a pagar por
nada, porque yo no me he manchado las manos de sangre, eso lo han hecho otros
por mí. Yo solo daba la orden o daba el tiro. Pero ya sabes que es otro el que
se encarga de mutilar a las chicas.
-
Lo sé. Sé que eres un canalla sin
escrúpulos, que solo te ha importado tu propio ego y destruir la vida de muchas
niñas y jóvenes. ¿Y, para qué? ¿Para lucrarte a costa de ellas? Que sepas que
me das vergüenza. Jamás tenía que haber aceptado trabajar para ti.
-
Podrás llamarme todo lo que
quieras, pero bien sabes que tu estás pagando la deuda que contrajo tu madre
con mi padre. Ella estuvo muchos años siendo el ama de llaves de mi casa, la
que me cuidaba, la que me hacia las caricias que mi madre nunca supo hacerme. Me
quería como una madre quiere un hijo. Pero bien sabes que se equivocó. No tenía
que haber abierto esa puerta nunca. Y la abrió. Ahí supo a todo lo que se
dedicaba de verdad mi padre. Y, si ella quería sobrevivir, tenía que saldar la
deuda con mi familia y, no podía ser otra, tú serías la mano derecha, el gancho
necesario para que las chicas cayeran en nuestras redes. Eres una más de esta
lacra de red criminal que tenemos montada. Y, aunque no quieras reconocerlo, tú
tienes las manos manchadas igual que todos.
-
Aún así, eres la persona más
deplorable de la faz de la tierra. Ojalá y esa avioneta nunca llegue a buen
puerto.
-
Nunca digas nunca. Nadie sabe cuándo
le puede llegar la hora a uno.
-
Reconozco que yo fui parte de
esto, pero tú…tú fuiste demasiado lejos. ¡Has asesinado a niñas!
-
Si se hubieran comportado nunca
habría ocurrido todo esto. Pero con “el médico” tenía una deuda sin saldar y ésta
ha sido mi forma de pagarla. Hace años, al comienzo de este juego macabro, me
pagaron para asesinar una familia y resulta que el bebé más pequeño sobrevivió.
Y ya te puedes imaginar quién es…
-
“El médico” …Vadym, ¿por qué
mataste a su familia?
-
Yo nunca había matado a nadie hasta
la fecha, pero quería demostrarle a mi padre que yo podía ser como él y esa
familia estaba unida y se querían y yo por cobardía y por celos, decidí
acribillarlos a tiros a todos, a sangre fría, sin darles opción a defenderse.
Con los años, “El médico” averiguó quién era yo y decidió jurar venganza. Él es
el encargado de mutilar a las chicas, yo solo las mataba, jamás he desmembrado ningún
cuerpo.
-
Vadym, has cometido un delito de
odio y llevas muchas muertes a tus espaldas. Y yo soy un cabo suelto, ¿no?
-
Bien lo sabes.
La figura que se encontraba en la
sombra hace acto de presencia.
-
Vaya vaya, qué bonito. Vadym no
se si llorar o aplaudir. Me has emocionado. Has reconocido que mataste a mi
familia a sangre fría y hoy voy a hacer lo mismo que tú hiciste con los míos.
Te voy a acribillar a balazos y, después, voy a mutilar tu envenenado cuerpo. Y
a ti, prostituta barata, te voy a dar tu merecido. Vas a ver cómo disfruto
haciendo mil pedazos a este imbécil y a ti te torturo hasta la extenuación.
-
Ni se te ocurra. A mí hazme lo que
quieras, pero a ella no. El jefe soy yo y el que mató a tu familia, también.
Ella es parte de la ecuación, pero no la solución.
-
Vadym, no te daba a ti por ser un
hombre tan caritativo, pero, en fin, la vida sigue – El médico se gira a la par
que saca su pistola, una beretta 92FS de su espalda y dispara a bocajarro a la
cabeza. Toda la masa cerebral sale disparada por toda la zona) – Adiós, Vadym.
Ojo por ojo, diente por diente. Y tú Olha, vas a ser la próxima.
En ese
momento, se escuchan las sirenas y un helicóptero de la policía, con el comisario
Villagarcía a la cabeza. Desde el altavoz se escucha un mensaje: “estáis
rodeados, tirad las armas y poner las manos sobre la cabeza”.
“El médico” que,
no sabe por donde huir, se siente acorralado, como un animal bajo las garras de
su depredador, hace lo único que sabe hacer, dispara a Olha varios tiros en el
abdomen y en el corazón. Olha cae enseguida al suelo. Y, seguidamente, el inspector
Novoa, dispara sin dilación hacia el médico, el cual, cae fulminado al suelo.
Muere en el acto.
Olha todavía
tiene un hilo de vida. La agente Ruíz sale corriendo hacía ella para taponar
uno de los orificios de bala donde brota abundante sangre. Mientras corre, da
el aviso por radio a los servicios de emergencia.
-
Aguanta, Olha, por favor – le susurra
mientras le tapona la herida.
-
Agente…no me queda mucho…pídale perdón
a Aline…no me he portado como ella esperaba. La engañé…y la he tratado como si
fuera basura, como al resto de chicas – comienza a toser y cada vez respira con
más dificultad – Hay un apartado de correos…en la capital, donde guardo mucha
información…para desarticular esta red criminal… y, dinero repartido por varios
bancos internacionales que están a mi nombre… Dáselo a Aline y que empiece una
nueva vida donde ella quiera. Es mi forma de pedir perdón.
A partir de
ahí, todo son sombras y oscuridad. Los ojos de Olha se cierran para siempre. Los
servicios de emergencia no pueden hacer nada para reanimarla. Ha perdido mucha
sangre.
IV
Unos días
después y a las puertas de la Navidad, el Karpatos Club Legends cierra las
puertas para siempre. Han desarticulado toda la red criminal que había a sus
espaldas y, aunque queda mucho por seguir investigando, los verdaderos culpables
ya han pagado la condena: su propia muerte.
En la comisaría,
el grupo se reúne en la sala de reuniones, donde el comisario Villagarcía les
desea unas felices fiestas y un feliz año nuevo. El inspector Novoa realiza un
pequeño discurso donde agradece a sus compañeros todo el trabajo realizado
durante este frenético mes que los ha tenido a todos exhaustos.
-
Chicos, os deseo unas felices
fiestas. Os habéis ganado las ansiadas vacaciones. Nos vemos a la vuelta. ¿Qué
planes tenéis? – pregunta Novoa.
-
Pues yo me voy a la montaña a
esquiar, tengo muchas ganas de ir desde hace años y después de todo lo vivido,
qué mejor que ir allí a soltar la adrenalina, jefe – responde muy contento el agente
Vidal.
-
Pues yo me voy con la familia a
Canarias, creo que nos viene bien tomar el sol y disfrutar del calorcito, que últimamente
esta ciudad se ha vuelto muy fría – comenta el agente Ortega.
-
Agente Ruíz, ¿y tú qué planes
tienes?
-
Pues yo lo tengo claro jefe, voy
a seguir haciendo lo que me gusta. He decidido infiltrarme en un grupo policial
y poder ayudar a desarticular más redes clandestinas. Lo que ha vivido Aline es
muy duro y qué mejor que poder devolverle parte de lo que ella nos ha dado –
comenta sonriente la agente Ruíz.
-
¿Y, como se encuentra ella,
Aitana? – pregunta Novoa. Es la primera vez que se refiere a ella por su
nombre.
-
Pues la verdad es que gracias a
la doctora Sotomayor y al equipo de psicólogos y psiquiatras que la están
atendiendo, va mejorando, pero va a tener muchas pesadillas que no se curan de
un día para otro. Necesita tiempo para sanar.
-
Me alegra escuchar decir eso,
Aitana. Aline es una mujer joven y muy fuerte. Ambas saldréis adelante, además,
contáis con nosotros para lo que necesitéis. En nuestra unidad no somos
compañeros solo, somos familia y lo que le ocurre a uno, nos ocurre a todos –
comenta con una sonrisa enorme.
-
Gracias jefe – responde emocionada
la agente Ruíz, mientras los cuatro se funden en un abrazo fuerte y conmovedor.
-
Aitana, espero que seas muy feliz
en tu nueva sección y, sobre todo, espero que Aline y tú seáis muy felices
juntas. Os lo merecéis – explica en un tono muy paternal el inspector Novoa.
-
Pero jefe, ¿Cómo sabes que Aline
y yo…? – pregunta azorada.
-
Hay cosas que no se pueden esconder,
Aitana. El sol sale todos los días por el este y se oculta por el oeste. Y, aunque intentes taparlo con un dedo, va a
seguir su camino.
V
Cuando la
comisaria se va despejando y la gente se va marchando a sus puestos de trabajo
y otros a casa, el inspector Novoa pasa a recoger sus cosas a su despacho cuando
se encuentra una mujer de espaldas mirando hacia el horizonte a través de la
ventana.
-
Doctora, no esperaba verla justo
en mi despacho. Hasta donde yo sé, no creo que venga a felicitarme la Navidad,
¿o sí? – pregunta con sarcasmo el inspector Novoa.
-
Vengo en son de paz, Iván. Le
debo una explicación y qué mejor que el día previo a Navidad para contarle y explicarle
todo.
-
Me parece bien. Pero no aquí. Una
comisaria tiene oídos por todas partes. La llevo a cenar a un local muy
acogedor y me cuenta todo. Eso sí, paga usted – comenta en un tono muy socarrón
el inspector.
-
Me parece bien, pero yo decido el
lugar donde vamos a tomar unas copas. Eso sí, paga usted – responde con un tono
muy suave la doctora.
Después de
cenar, en un local de copas muy concurrido, la doctora Sotomayor le explica al
inspector Novoa por qué se ha comportado así.
-
Iván, te pido disculpas por mi
comportamiento de estos últimos meses. En primer lugar, tengo que contarte una
cosa: estoy casada desde hace unos años. Pero mi relación está rota desde hace
más de tres años. Mi marido es una persona que tiene doble personalidad, de
cara a la gente es la mejor persona del mundo, de puertas hacía dentro, es un
monstruo con todas sus letras. Unas horas antes de que me secuestraran, vino a Madrid
porque yo le pedí el divorcio. Él se puso furioso y me dijo que, cuando nos
casamos, había unas cláusulas especiales, las cuales, yo no conocía.
-
¿Qué contiene ese contrato
prematrimonial?
-
Si me separo, lo pierdo todo. Mi
casa, mi trabajo, incluso la custodia de mi hermana menor. Él lo sabía todo y
me lo ocultó.
-
¿Y por qué no lo denuncias? Yo te
puedo ayudar con todo este proceso – responde mientras le coge la mano
suavemente.
-
Lo intenté, pero me amenazó.
Tiene pruebas falsas, grabaciones manipuladas. Si me voy, me destruye. Y si
quisiera estar contigo, también.
-
Entonces, con más razón, déjame
ayudarte. No estás sola.
-
Lo sé. Eso es lo que más me
duele. Que si acepto a estar contigo, te pongo en peligro a ti también.
En ese
momento, suena el teléfono móvil de la inspectora. Un enlace a un vídeo aparece
en la pantalla. Entra en él y su mirada lo dice todo. Comienza a temblar como
nunca. En el vídeo aparece su hermana pequeña maniatada con un temporizador
puesto. Es una cuenta atrás. De pronto, un mensaje asalta la pantalla de nuevo.
“Si quieres volver
a verla, tendrás que venir a buscarla. Te estoy esperando, cariño. Tic, tac, el tiempo se agota”
El inspector
Novoa y la doctora Sotomayor regresarán con una peligrosa aventura que tendrán
que resolver. Ni siquiera la Navidad les trae tranquilidad a esta pareja…
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