PUERTAS CERRADAS – LA RED QUE ATRAPÓ A LAS VÍCTIMAS
CAPÍTULO 3
I
Hace poco que acaba de amanecer,
pero no se espera que el sol haga acto de presencia en los próximos días. Se
aproxima una dana con lluvias torrenciales y abundantes, por lo que, salir a la
calle va a ser toda una aventura. Hay que decir que no es común que en pleno
mes de diciembre se produzcan este tipo de lluvias, pero todo ello es
consecuencia del cambio climático.
Para el inspector Novoa, este cambio
de tiempo no es algo que le agrade, más bien al contrario, porque le cambia su
característico carácter, para peor, claro está. Si ya de por sí, no es el alma
de la fiesta, los últimos acontecimientos con dos cadáveres sin identificar y
la fría relación que tiene con la doctora Sotomayor, no lo hacen mejorar.
Novoa ha llegado como siempre de los
primeros a la comisaría para comprobar si hay alguna novedad con relación al
último cadáver encontrado en el descampado mientras la doctora Sotomayor se
encuentra inmersa en la autopsia de la nueva mujer.
A las nueve de la mañana, el
inspector Novoa reúne a su grupo de trabajo con su habitual semblante. Van a
ponerse al día con todo lo sucedido la noche anterior. El ambiente es tenso.
Una lluvia fuerte golpea los cristales. Novoa entra al despacho con paso firme
lanzando su carpeta sobre la mesa.
-
Otra chica joven. Otra maldita joven tirada
en medio de un descampado. ¿Y seguimos sin una sola pista sólida que nos ayude
a encontrar a quién ha hecho esto? – pregunta el inspector Novoa en un tono muy
seco y cortante.
-
Jefe, la autopsia preliminar nos indica que
las amputaciones fueron realizadas con precisión quirúrgica. Nada que ver con
el experimento del primer cuerpo hallado en el callejón. Esto parece obra de
una persona que tiene conocimientos médicos – responde con cautela la agente
Ruíz.
-
¡Perfecto, entonces! Por lo que tenemos un
psicópata con un bisturí suelto. ¿Y qué hacemos? ¿Esperamos que aparezca un
tercer cuerpo? – explica el inspector mientras da un golpe sonoro en la mesa a
la par que se levanta con mucha rabia interior.
-
Jefe, encontramos restos de cloroformo en la
ropa de la víctima. Y hay marcas de ligaduras en las muñecas. Parece que estuvo
retenida antes de ser asesinada – comenta el agente Vidal, nervioso a la par
que mira sus notas.
-
¿Y eso a donde nos lleva Vidal? ¿A una lista
interminable de almacenes abandonados? ¡Necesito algo que me lleve a encontrar
a ese miserable que está haciendo esto! – responde el inspector Novoa con mucha
dureza en sus palabras.
-
Jefe, hay algo más – comenta el agente Ortega
calmado y con voz grave – El patrón está cambiando. El primer cuerpo fue
encontrado en un callejón, este en un descampado. Está probando nuevos
territorios. O nos está enviando un mensaje.
-
También hay una coincidencia: ambas chicas
llevaban una pulsera de hilo rojo. No figura en el inventario de pertenencias
personales. Puede ser algo simbólico – responde la agente Ruíz.
-
Me estás diciendo agente Ruíz, ¿qué puede ser
un ritual o una firma? Maldita sea, este asunto se está volviendo más retorcido
de lo que en un principio podía llegar a pensar – dice en voz alta Novoa
mientras frunce el ceño.
-
¿Y si no es sólo un asesino? ¿Y si hay más
gente implicada en este caso? – pregunta el agente Vidal.
-
Si hay una red detrás de todo esto, no vamos
a parar hasta que hayamos sido capaces de desmantelarla. Y si alguien en esta
ciudad trafica con niñas y jóvenes, lo quiero en esta mesa antes de que acabe
el año, ¿está claro? – explica el inspector Novoa con un tono más serio y a la
vez, más relajado.
-
Sí, señor – dicen todos al unísono.
Cuando se marchan todos de la sala de reuniones, el inspector Novoa dice
en voz baja: “no voy a enterrar a otra joven sin saber quién le hizo esto”.
II
El ambiente en el piso franco
de Vadym no está en su mejor momento. Las chicas han entendido el mensaje y
tienen miedo. Saben que, si alguna habla o quiere escapar, la torturan y
después, la matan y la dejan abandonada en cualquier zona de la ciudad.
Aline siente una punzada en el corazón. Quiere poder ayudar a esa mujer
que es agente de policía, pero no sabe cómo. Desde que ocurrió lo de la joven
que iba en el furgón, las tienen más vigiladas que de costumbre. Olha, más
conocida entre las chicas como “La señora collares”, no le quita los
ojos de encima y para colmo, parece el perro sabueso de los Baskerville, al
acecho.
Vadym se presenta en el piso franco a darles una charla de las que le
gustan a él. Quiere meterles más miedo.
-
Bienvenidas a vuestra nueva vida. Aquí no hay
familia, no hay pasado, no hay nombres. Sólo obediencia.
Las chicas se
miran entre sí, temblorosas. Aline, más despierta, observa todo con atención.
-
Van a trabajar en el Karpatos Club Legends.
Bailarinas, sí. Camareras, también. Pero también, anfitrionas. Los caballeros
que pagan esperan de vosotras más que una sonrisa. Y ustedes, claro está, van a
cumplir – explica Vadym mientras camina de un lado a otro mirando a las chicas.
De pronto, se para delante de una joven que no para de sollozar.
-
La que vuelva a darme problemas…termina en un
descampado o en un callejón. Como la última chica. ¿Queda claro?
Silencio
absoluto, ninguna se atreve a hablar y el ambiente se nota cargado y muy tenso.
-
Aquí no hay segundas oportunidades, hay
castigos. Y créanme cuando les digo que no querrán conocerlos – reconoce Vadym
con una sonrisa cruel en su cara.
En ese momento,
Vadym se gira hacia sus hombres.
-
Prepárenlas. Esta noche debutan.
III
A la comisaria llega un paquete donde pone “att. La agente Ruíz”. Cuando
la agente abre el sobre se encuentran con un folio escrito a mano donde se ven
datos importantes sobre el Club.
“Karpatos Club Legends. Sala roja. Pregunta por el “Médico”. Él no
baila, pero manda cortar”.
Esta es la pista clave.
-
“Sala roja”: es una zona privada del club
donde se realizan actos oscuros.
-
“El médico”: sugiere que el asesino
podría ser alguien con conocimientos quirúrgicos.
-
La frase “manda cortar”: conecta
directamente con las amputaciones limpias de los cuerpos.
La agente Ruíz informa rápidamente al inspector Novoa con las claves que
le acaba de hacer llegar Aline. Se prepara el operativo para la noche.
IV
Nos encontramos en una noche
cerrada, cargada de niebla y con un frío espeluznante. En el interior del
Karpatos Club Legends, el ambiente es más cálido, dentro de lo que se puede
esperar. Las luces tenues, neones rojos y humo artificial. La música retumba
por los altavoces desplegados alrededor de la pista central y del local. Las
chicas se encuentran vestidas con trajes sensuales y provocativos. Esperan
detrás del telón hacer su gran debut. Muchas tienen miedo y están temblando,
pero lo disimulan como pueden.
Vadym lo observa todo desde una sala
VIP situada en una zona elevada del club. La agente Ruíz entra vestida como una
clienta más, con un vestido negro y gafas oscuras. Se sienta en una de las
mesas más cercanas al escenario, donde pueda observar con detenimiento todo lo
que ocurre. En ese momento acerca sus labios al collar que lleva puesto:
-
Ruíz en posición. El ambiente está cargado.
Hay mucha seguridad en cada esquina. No se muevan hasta que dé la señal.
Desde afuera, un furgón negro está aparcado en una zona oscura donde
están escuchando todo lo que ocurre dentro. Ahí se encuentra desplegado el
equipo de trabajo con el inspector Novoa a la cabeza. El resto de unidades de
la policía están preparadas para poder actuar en cualquier momento.
-
Recibiendo señal clara. Ruíz está dentro.
¿Ortega, Vidal, tenéis visual del acceso trasero? - pregunta el inspector Novoa.
-
Sí. Tenemos a dos matones en la puerta. No se
mueven. Esto está blindado más que un banco – responde el agente Vidal.
En el interior del club, las chicas se terminan de preparar. Aline se
acerca a la agente Ruíz mientras finge servirle la copa que le sirvió la vez
anterior.
-
Debajo de la servilleta hay una cosa para
usted. Guárdelo rápidamente o será el final de las dos.
-
¿Estás segura? – pregunta con mirada asustada
la agente Ruíz.
-
Sí. Ahí están apuntadas las citas privadas.
Nombres, fechas, pagos. Incluye al “médico”. Lo guardan en una tablet en la
oficina de Vadym. Esto es una copia. Me la jugué por poderlos ayudar y por
poder salir algún día de aquí.
-
Te prometo que te sacaré de aquí, de verdad.
En el interior del Karpatos Club Legends, la música comienza a ponerse
interesante. Las chicas salen a bailar. Las luces las enfocan a ellas. Vadym
sonríe desde su rincón, rodeado de hombres trajeados y armados hasta los
dientes. Una puerta lateral se abre de forma discreta. Entra un hombre con una
bata blanca, el rostro cubierto a medias. Es la persona conocida como “El
médico”.
-
Confirmado. El médico acaba de hacer acto de
presencia. Aline me acaba de entregar un pendrive con información valiosa para
poder desenmarañar esta trama. Solicito intervención en cinco minutos. Que
nadie se mueva hasta que entre en la sala roja.
En el exterior, el equipo está preparado para entrar al Karpatos con el
grupo de policías a su espalda.
-
Que se preparen los equipos, esta noche
acabamos con este espectáculo.
V
En la zona roja del Karpatos Club Legends, Vadym se ha reunido con el
Médico y lo acompañan dos hombres armados hasta las cejas. La música allí es
muy baja y se respira un ambiente cargado. Las chicas están encerradas en una
habitación contigua. Ruíz activa el micrófono oculto.
-
Equipo Alfa, en posición. Vadym está dentro
de la Sala Roja con el Médico. Inicien la entrada por el acceso trasero. El
tiempo estimado son noventa segundos.
En el exterior del furgón policial, el inspector Novoa y los agentes
Ortega y Vidal ya están preparados.
-
Vamos a entrar. Que nadie dispare sin la
orden precisa. Hay civiles dentro – explica el inspector Novoa al grupo de
policías mientras carga su arma.
-
Jefe, ¿y si Vadym se escapa? – pregunta de
forma tímida el agente Vidal.
-
No se va a escapar, de eso me encargo yo –
responde el agente Ortega.
En el interior de la Sala Roja, Vadym nota algo extraño, como si no
funcionara algo de forma correcta. Entonces, sale raudo a la tablet que está colocada
en la pared que, a su vez, conecta con todas las estancias del local. Mira las
cámaras de seguridad y lo que ve le pone los pelos de punta. Un grupo de
policías armados hasta las cejas quiere hacer actos de presencia en su local
por la puerta trasera. No se lo va a poner fácil. Esto solo acaba de comenzar.
-
¡Corten la música, ya! ¡Nos han delatado!
La agente Ruíz saca
su placa a la vez que levanta el arma en dirección a Vadym.
-
¡Policía! Están rodeados, bajen las armas,
¡Ya!
-
(Se ríe de forma mecánica, como si le hubieran
contado el mejor de los chistes) -¿Crees que esto termina aquí, agente? Ni siquiera
saber con quién estás jugando, preciosa.
-
Lo sé perfectamente. Con la persona más fría
y calculadora del mundo, con tintes psicópatas y con ganas de fastidiar, aunque
en esta ocasión, te he jodido la noche, imbécil.
Se produce en ese momento un tiroteo. El equipo formado a la cabeza con
el inspector Novoa, los agentes Vidal y Ortega y el resto de uniformados,
irrumpen en el local. Vadym rocía los ojos de la agente Ruíz con el spray pimienta,
por lo que durante un breve periodo de tiempo no solo no ve, sino que se le han
escapado, mientras él se escapa por una vía de servicio secreta. El médico
desaparece entre la multitud de gente agolpada a las salidas del club. Las
chicas gritan despavoridas y asustadas. Aline intenta abrir la puerta del
cuarto donde están encerradas, pero no puede, alguien las ha dejado encerradas
a conciencia.
Cuando la agente Ruíz consigue ver algo, sale en busca de Aline, bueno, más
bien se dirige donde escucha ruidos y gritos. Al llegar, intenta abrir la
puerta, pero está cerrada.
-
¿Aline, estáis dentro? No puedo abrir la puerta –
grita hacia las chicas.
-
¡Si! Pero no podemos salir, alguien nos ha encerrado
aquí dentro.
-
Ruíz, tenemos que evacuar el edificio, ¡han
activado el sistema de incendios!
Una cortina de humo comienza a llenar el club, por lo que la visión se
reduce al máximo. Las chicas golpean la puerta con fuerza desde dentro. Ruíz no
consigue abrir la puñetera puerta, por lo que decide mandar a las chicas al
lado contrario de donde está la puerta y de pronto, dispara varias veces a la
cerradura, la cual cede. El rescate ha sido fructuoso, a pesar que Vadym ha
huido, junto al Médico.
VI
Unas horas antes en la oficina de Vadym, Olha escucha ruido y al acercarse
se queda petrificada con lo que presencia. Aline revisa una tablet escondida en
un cajón del escritorio. Olha la observa sin hacer ningún ruido.
-
Sabes que, si te encuentran, estás muerta, ¿no?
– dice Olha en voz baja.
-
Olha…yo…no puedo seguir aquí, me tengo que
marchar. Esto es una pesadilla – responde Aline, con una mezcla entre sorprendida
y congelada de miedo por si la delata.
-
Yo tampoco puedo seguir así. Pero si alguien
puede salir de este infierno, espero que seas tú – responde con un aire maternal
Olha.
-
Pero… ¿no vas a delatarme? – pregunta de
forma inocente Aline.
-
No, pero ten cuidado. Vadym ya sospecha de
mí. Si desaparezco…cuida de las demás chicas, por favor.
Olha le entrega
a Aline una pequeña llave.
-
Esto abre el archivo físico que se encuentra
en el sótano. Si algo me ocurriera, termina lo que yo empecé.
En el exterior del Karpatos Club Legends, el equipo policial junto con
los servicios de emergencias que comienzan a llegar al lugar, observa cómo el
club comienza a arder.
-
Agente, Olha sigue dentro, es la mujer que
llamamos “La señora collares”. No puede dejar que muera ahí dentro – suplica Aline.
-
Aline, ahora mismo es imposible poder acceder
dentro. Si no ha podido escapar, seguramente sea pasto de las llamas. Lo
siento.
Aline llora desconsolada. Le debe la vida porque no la ha delatado ante
el jefe ucraniano. Al meter la mano en su bolsillo del abrigo, encuentra un
pendrive. ¿Cómo habrá llegado ahí?
El Oasis de las Letras
Último capítulo: sábado 30 de agosto

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