La Sombra del Deseo (Parte II)

 



CAPÍTULO II

Después de la sorpresa en el hospital, donde Marina les cuenta a Marcos como a Diego que se traslada allí a trabajar, Marcos decide preparar para esa noche una cena para dos, donde le va a hacer entrega del regalo de cumpleaños que la lleva a Ámsterdam. Va a ser su primer viaje juntos como pareja.

Ariadna sigue trabajando en el hospital Prisma XXI de Segovia. Le está costando no ver día a día a Marina, pero sabe que ella está feliz porque está al lado de la persona que más quiere. Se llevó una desilusión grande porque Diego la rechazó sin miramientos. Aun así, ella notó algo en ese comportamiento que no le gustó, pero no quiso darle importancia, seguramente serían cosas de ella.

Diego lleva semanas notando que no se encuentra muy bien, pero no quiere que nadie de su entorno lo note. Desde hace unos años, cuando se siente muy agobiado por diferentes motivos, suele alterarse y su comportamiento cambia de forma radical. Cuando visitó a un amigo suyo, le comentó su situación y descubrieron que padece un trastorno de bipolaridad (ciclotimia), porque demuestra en muchas ocasiones que es irritable y muy impulsivo con todo lo que le rodea.  Su amigo lo derivó a psiquiatría para poder tratar ciertos síntomas con medicación, pero nunca llegó a presentarse en consulta.

3 años después…

Durante este tiempo, Marcos y Marina dieron un paso más y comenzaron a vivir juntos. Nuestro neurocirujano lo tiene todo preparado y ha organizado un viaje, (del cual Marina desconoce su existencia), a la ciudad nazarí para un fin de semana. Ese viaje esconde algo más que una simple ruta por una de las ciudades más bonitas de Andalucía en el mes de octubre. Cuando ya han terminado la visita a la Alhambra, se han marchado al hotel, se han arreglado y han aceptado la sugerencia del guía de acercarse al mirador de San Nicolás a ver el atardecer, con la presencia de la Alhambra de fondo. Allí, mientras unos se deleitan con un helado; otros comparten confidencias al oído. Marcos tiene todo controlado al milímetro, aunque su corazón está desbocado y listo para salirse de su lugar. Mientras Marina mira embelesada el cielo de la ciudad nazarí, Marcos saca de su bolsillo una cajita a la par que se va arrodillando, no solo para pedir su mano, sino para prometerle un para siempre que será tan inolvidable como ese atardecer en Granada. Ella, desprevenida y con la gente expectante, no se puede creer lo que acaba de hacer su chico. Contrariada y sorprendida por el momento que se está produciendo, se tapa la boca con sus manos, mientras afirma con su cabeza. El público asistente corea animadamente y los graban con sus teléfonos móviles. Ambos se funden en un apasionado beso con varias vueltas en círculos.

Cuando volvieron de Granada, decidieron quedar con Diego y con Ariadna para darles una noticia: ¡se casan en primavera! Ambos se quedaron sin palabras, ninguno de ellos sabía lo que escondía ese viaje de fin de semana. Tanto Marcos como Marina tenían claro que, aunque sus mejores amigos se llevan como el perro y el gato, tendrán que limar asperezas, porque van a ser los testigos de ese enlace.

Durante los siguientes meses, la pareja está inmersa en todos los preparativos de la boda y se muestran felices y a veces muy agobiados por la situación. Han decidido que el municipio de Pedraza (Segovia) sea el lugar elegido para celebrar su unión. Sus calles empedradas, murallas centenarias, su imponente castillo y su Plaza Mayor evocan tiempos pasados, atrayendo a visitantes que buscan una experiencia auténtica y ellos quieren que su boda sea recordada como “la mejor de la historia”.  

A finales de año, el hospital Quántica suele realizar un balance anual con una memoria detallada sobre el funcionamiento del complejo hospitalario y qué se debe mejorar para el próximo año. También, se nombran nuevos cargos y se reubica al personal sanitario. En esta ocasión, Marcos pasará a ser el jefe de la unidad de Neurocirugía, mientras que Diego Bellavista, será el subdirector. La familia de Marcos, como su bella prometida Marina, están muy felices y contentos con el trabajo que lleva realizando durante todo este tiempo. Es importante recordar que desde que lleva trabajando en este hospital ha recibido numerosos reconocimientos por su labor y por su investigación.

Diego, por un lado, es feliz viendo cómo su amigo (al que quiere como un hermano) está siendo reconocido por su esfuerzo y su perseverancia; sin embargo, por otro lado, está molesto porque él no tiene las agallas ni el mérito que tiene su amigo. Él querría ser el jefe de la Unidad y tener una mujer como la que tiene Marcos, aunque sabe que esta última idea la tiene que desechar de su cabeza, no puede hacerle daño a Marcos.

Cuando ya está todo preparado y con algunos flecos por medio, a dos semanas de la boda, Marcos tiene que marcharse a un Congreso Internacional durante una semana a la ciudad de Houston, donde podrá realizar unas presentaciones sobre su trabajo y su tesis final sobre la cirugía robótica.

-          Marcos, sé que tú no crees en las casualidades, pero tengo un mal presentimiento con ese viaje que tienes que realizar a Houston. ¿No podrías posponerlo para otra ocasión, cuando ya estemos casados? – pregunta Marina.

-          Cariño, este es un viaje como otro cualquiera, dentro de los que me corresponden por ser el jefe de la unidad de Neurocirugía. Pero te prometo que, dentro de una semana, estaré aquí, para recogerte e irnos a Pedraza para dejar todo listo y preparado para que esa villa medieval vea como te doy el Sí, quiero más bonito que hayas escuchado nunca – responde Marcos mirándola a esos ojos de color miel que lo tiene embelesado desde el primer día que la vio.

-          Lo sé, sé que llevas razón, pero no las tengo todas conmigo. ¿No podría acompañarte? – le dice de forma apresurada.

-          Sabes que esa idea me encantaría, pero si tú te vienes conmigo, ¿quién termina de organizar esta boda? Nuestros padres y hermanos bastante tienen y a Ariadna no podemos darle más trabajo que, a este paso, es capaz de dejarlo – comenta mientras intenta no ponerse más nervioso.  

-          Cierto, a mi mejor amiga le va a dar algo si le añado más responsabilidades. Pero prométeme una cosa: en cuanto termines y clausures ese Congreso, coges el primer vuelo dirección Madrid y te vienes a Salamanca, ¿de acuerdo?

-          Por supuesto que sí, no pensarás que vas a deshacerte de mí tan fácilmente, ¿no? – responde con su carita de niño bueno. 

Marcos se marcha a Houston, donde él es uno de los moderadores de las presentaciones que se van a llevar a cabo y también tiene alguna ponencia para explicar su tesis. Mientras, en Salamanca, Diego se encarga del área en su ausencia. También se mantiene muy cercano, por si Marina necesita algo por los preparativos de la boda.

Aunque Diego y Ariadna no se llevan realmente bien, en parte, por el carácter bipolar de él, últimamente ambos hacen malabares para organizar esta boda. Ariadna ha notado que Diego tiene muchos altibajos, unas veces está eufórico y de pronto, su semblante se entristece, pero él lo niega, se excusa que todo es fruto del nerviosismo entre el trabajo y la boda de sus amigos.  

El viernes por la noche, en una zona poco transitable de la ciudad de Houston, un hombre recibe una llamada en su teléfono:

-          Jefe, ya está todo preparado, no tienes de qué preocuparte.

-          Más te vale que esto salga bien, no me fío y cómo haya un mínimo fallo, sabes que soy capaz de hacer cualquier cosa.

-          No va a haber fallos, somos un grupo experto en este tipo de situaciones. Así que, cálmate o corto la llamada, ¿me sigues, amigo?

-          Tú y yo no somos amigos, ni lo seremos. Tú deber es obedecer y seguir las normas, que para eso os pago una buena cantidad de dinero.

-          Cuando esté hecho el trabajito, se lo informaré de forma rigurosa.

En el hotel de Houston, Marcos avisa a Marina que mañana sábado, a primera hora, ya ha reservado un coche para que lo lleve al aeropuerto. Cuando llegue a Madrid, cogerá el tren dirección a Salamanca.

Amanece un día muy lluvioso y frío en la ciudad de Houston. Marcos ya lo tiene todo preparado para dejar la habitación del hotel. Baja a la recepción con su equipaje y pregunta cuánto le queda a su taxi para que lo lleve al aeropuerto. La recepcionista le dice que viene un taxi-furgoneta, porque así recoge a varios ponentes. Cuando llegue, lo avisará ella misma.

Marcos lleva unos días con la sensación de tener mariposas en el estómago, ya que dentro de una semana será un hombre casado con la mujer que ama y podrán terminar de preparar todo lo relativo a la boda. Mientras mira embelesado una foto de su móvil en el que sale con su chica el día que le pidió matrimonio en el mirador de San Nicolás, la recepcionista le informa que su taxi ya ha llegado. Marcos se levanta, recoge su equipaje y sus pertenencias y se marcha hacia la salida.

Al salir fuera del hotel, hay algo que no le gusta. Lo espera una furgoneta amarilla y negra, pero no lleva ningún distintivo de ser oficial. Un señor con cara de pocos amigos, lleva un cartel con su nombre. De pronto, por la espalda de Marcos, alguien le pone una pistola:

-       Espero que no hagas ninguna tontería o mando a tu prometida al otro barrio.

-       ¿Se puede saber qué quieres? Si esto es un robo, no llevo dinero en efectivo.

-       Tócate las narices con el loquero, si quisiera dinero ya te habría matado. No hombre, quiero algo mejor que el dinero, así que, vete dirigiendo hacia la furgoneta, te pones esta capucha y te estas calladito.

-       Y si no quiero, ¿qué ocurre?

-       No te me pongas gallito, porque te quiebro aquí mismo las piernas y vas a llegar a tu propia boda como un muñeco roto…

-       Vale, vale…voy a dejar mi maleta en la furgoneta y entro – dice mientras empuja la maleta hacia el señor con cara de acelga y se gira a golpear al que tiene detrás, todo en décimas de segundos. Cuando quiere salir huyendo de allí, uno de los secuestradores, le dispara a la pierna y Marcos cae de bruces contra el suelo.

-       Mira, si el loquero tiene agallas…la próxima vez que quieras hacerte el gallito, te corto el cuello, ¿lo entiendes? – se lo explica mientras le da con el culo de la pistola un golpe en la nuca y lo deja inconsciente.

La furgoneta amarilla y negra sale disparada de allí a mucha velocidad. El portero del hotel, que había pasado un momento dentro no ha visto nada de lo acaecido hace unos segundos. Pero sí se da cuenta que hay un teléfono móvil en el suelo y parece un modelo bastante caro. Uno de los botones que ha salido a fumar, se queda el móvil que le entrega el portero y se lo pasa adentro, a la recepcionista.

Marina, que más o menos ha calculado el tiempo que puede tardar Marcos en llegar al aeropuerto, tiene un mal presentimiento. No la ha avisado que haya llegado y siente una fuerte opresión en el pecho. Con la angustia de no saber nada de Marcos, llama al hotel de Houston y pregunta por él. La recepcionista le informa que ya salió dirección al aeropuerto. Pero con la tormenta que se está produciendo puede que haya cortes de líneas y por eso motivo no tenga señal el número al que llama.

En otra zona de la ciudad, en una nave abandonada, Marcos va recobrando el conocimiento y se da cuenta que está sentado en una silla, atado con unas cuerdas y unas bridas en las muñecas y tobillos. La nuca le duele mucho y se siente muy mareado.

-          Amigo, espabílate – le dice mientras le abofetea la cara.  

-          Me duele mucho la cabeza… ¿dónde estoy?

-          En un lugar maravilloso, lleno de ratas y ratones, con cucarachas y animalitos de cuatro y ocho patitas, dispuestos a hacerte compañía.

-          ¿Qué es lo que quieres de mí?

-          Todo a su debido tiempo, guache. No quieras saber más de la cuenta. Porque aquí, quién quiere saber mucho, muere. ¿Y sabes cómo muere? Con un tajo aquí – le describe la escena como si fuera a cortarle el cuello, mientras se va desangrando rápidamente.

En la otra punta de la nave abandonada, “el camaleón” realiza una llamada:

-          Jefe, su amiguito ya está espabilado. ¿Cuál es el siguiente paso?

-          Quiero que desaparezca de mi vida para siempre. Que nadie lo encuentre. Podéis deshaceros de él, igual que os habéis desecho de los otros.

-          Entendido jefe. Pero los otros gringos que hemos retenido no tenían la categoría de este señor.

-          ¿Me estás discutiendo una orden, camaleón? Si no sabes realizar tu trabajo o te faltan agallas, dímelo y, mando a otro y a ti te mando al lago Conroe, a ver si los caimanes te quieren comer.

-          Jefe, no se enoje, sólo le estaba comentando la situación. Pues como usted mande. Nos desharemos de él. Lo aviso cuando esté hecho el trabajo.

El camaleón se acerca al ruso y a Marcos, coge una silla y se sienta enfrente.

-          Guache, ¿quieres decir unas palabras antes de que te mande al otro barrio?

-          Sí, quiero que me expliques por qué me habéis elegido a mí, por qué no a otro. Yo no tengo nada, solo soy un jefe de una unidad de Neurología, especializado en neurocirugía en España. He venido a un Congreso y a dar unas charlas sobre un tema de mi trabajo.

-          Gringo, sabemos quién eres y a lo que te dedicas. También, que tienes una mujercita que ya quisiera yo tenerla. Mira, este trabajo no es el mejor, hoy soy yo el que manda y, mañana, quién sabe, a lo mejor soy yo el que aparece en el lago Conroe sirviendo de comida a los caimanes. Ninguno de los dos queremos hacerte daño, pero tenemos ordenes de mandarte muy lejos, para que no vuelvas nunca más.

-          Pero, ¿quién quiere verme muerto?

-          Ay, amigo, eso deberías saberlo tú. Tú sabrás con qué personas te codeas. Nosotros sólo somos unos mandados. No preguntamos, sólo obedecemos.

-          ¿Y no podemos hacer un trato?

-          No estás en situación de negociar. Ruso, coge las herramientas, ya sabes lo que tenemos que hacer.

Marcos en ese momento, se encomienda a todos los santos que conoce y reza, por primera vez, sabe que no va a salir con vida de esa nave. Mientras el ruso y el camaleón, comienzan a darle una paliza monstruosa, utilizando todos los instrumentos de tortura de los que disponen. Su último pensamiento es para Marina. Antes de perder el conocimiento, susurra una última frase: “te quiero, cariño. Ojalá te haya hecho feliz. Te cuidaré siempre, esté donde esté. La mirada de Marcos se vuelve oscura y sus ojos se cierran.

El camaleón llama al jefe y le explica que el trabajo ya está hecho.

Ya han pasado varias horas y Marina decide llamar a Ariadna para informarle que no sabe nada de Marcos, que el teléfono lo tiene apagado. Ariadna nota que Marina se siente muy angustiada y se va a la casa a acompañarla. Cuando le informa de todo, ambas deciden ir a la policía a poner una denuncia. Al formalizar la denuncia, el caso se lo asignan a Tomás Valiente, el inspector de la Unidad de Desaparecidos. La Policía Nacional prepara un operativo junto con la Interpol (con sede en Madrid) para emitir una alerta amarilla, para alertar a las fuerzas policiales de todos los países miembros. Mientras tanto, en Houston la policía local inicia la investigación sobre el terreno, con entrevistas, revisión de cámaras o rastreo de dispositivos.

Mientras el inspector Valiente le informa de los pasos que van a realizar para encontrar a Marcos, Marina sufre un desvanecimiento y no puede respirar. Todos se organizan y alertan a los servicios de emergencias. La trasladan al hospital y le realizan las pruebas pertinentes. Esa misma noche, de guardia, se encuentra el doctor Fuentes, un gran amigo del doctor Avellaneda. Diego recibe un mensaje de Ariadna y sale corriendo al hospital. Cuando llega ve en un box a Marina, no puede disimular su angustia y corre a su lado. El médico de urgencias informa a la familia del estado de Marina. Ariadna y Diego se acercan a ambas familias para que les informen cómo se encuentra su amiga.


-          ¿Doctor Fuentes, cómo se encuentra nuestra amiga?

-          Buenas noches, señorita. De eso le estaba informando a la familia. Marina se encuentra con un fuerte cuadro de ansiedad y estrés, con muchos parámetros de su cuerpo descontrolados. Por ese motivo hemos tenido que administrarle unos ansiolíticos para que la ayuden a relajarse.

-          Doctor, ¿Cuánto tiempo estará en ese estado? – pregunta Ariadna.

-          Pues no le puedo decir, joven. De momento, la tendremos así hasta mañana, a ver cómo va reaccionando. Aunque en su estado, no es conveniente abusar de ciertos medicamentos. Habrá que buscar otras opciones.

-          Disculpe, doctor Fuentes. ¿De qué estado nos está hablando? – pregunta Diego.

-          Del estado de buena esperanza. Marina está embarazada de 6 semanas.

Ambos se miran desconcertados y asombrados. Marcos se encuentra desaparecido y Marina embarazada. Cuando la despierten los médicos, tendrá que tomar una decisión con relación a la boda.

En una zona poco transitada y marginada de la ciudad de Houston, una furgoneta a gran velocidad decide tirar el cuerpo de un hombre malherido y magullado, con signos de haber recibido una paliza mortal y con un disparo en la pierna. Una mujer joven, que recorre todas las noches esa avenida en coche, ve como algo cae en mitad de la carretera. Como no lo ve bien, decide acercarse con el coche donde pueda tener una mejor visión. La imagen hace que de arcadas y se le impregnen los ojos de lágrimas. Sale corriendo del coche porque ahora sabe que no es ningún bulto, es una persona. Se acerca a comprobar si tiene pulso. Llama a los servicios de emergencia.

-          Buenas noches, soy la doctora Keller, del Houston Methodist. Necesito una ambulancia urgente en la avenida Bissonnet Street, en el tramo de Gulfton. Hay un hombre malherido, con múltiples fracturas y con signos de violencia. Sus signos vitales son muy débiles.

-          La ambulancia está en camino, llegará en menos de 10 minutos.

-          Aguanta, por favor. Quédate conmigo – le susurra mientras le acaricia la cara.


¿De quién será el cuerpo que aparece en la avenida Bissonnet Street? ¿Quién ha dado la orden al camaleón y al ruso de deshacerse de Marcos? ¿Qué va a ocurrir con Marina ahora? 

Todo esto y más lo sabréis muy pronto. 


         Próximo capítulo: Sábado 19. 

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