La Sombra del Deseo (Parte I)

 



                          CAPÍTULO I

Nos encontramos en un pueblo de no más de 1000 habitantes, situado en la provincia de Burgos. Nuestro protagonista Marcos Avellaneda, es el pequeño de una familia de 4 hijos: dos chicas y un chico. Desde bien pequeño, cuidar de los demás era su máxima prioridad, de ahí que su frase fetiche fuera: “de mayor quiero ser médico, pero no de familia, sino, de los que salvan vidas”. Cuando llegó el momento de decidir qué carrera quería estudiar lo tenía claro: quería ser neurocirujano y, no cualquier neurocirujano, quería ser el mejor.

Desde que tuvo uso de razón, quería saberlo todo, aprenderlo, tocarlo y poder dar respuesta a todas aquellas cuestiones que no tenían solución. Decidió trasladarse a la capital madrileña a estudiar los 6 años del Grado de Medicina; después, se presentó al examen del MIR y aprobó con una de las mejores puntuaciones, que le daba la opción de elegir la especialidad que quisiera. Marcos lo tenía claro: neurocirugía. Otros seis años de formación haciendo la residencia de esta especialidad. Y la consiguió. Le tocó en una de las ciudades más bellas que pueden existir en España: es una joya histórica, famosa por su majestuosa arquitectura renacentista y su atmósfera vibrante. Su universidad, es una de las más antiguas y prestigiosas de Europa. Sus calles empedradas están llenas de vida y su gastronomía, un deleite.

Estando en la carrera, conoció a Diego Bellavista, un joven muy apasionado por la neurocirugía y, ambos enseguida se hicieron muy amigos. Iban a todos lados juntos, por eso se ganaron el sobrenombre de “los gemelos”. Los dos también son muy aventureros y les encanta los deportes, sobre todo, el fútbol y los deportes sobre dos ruedas, como las motos. Como aventureros, decidieron irse juntos a realizar la ruta 66 en pleno verano, alquilaron una autocaravana y recorrieron los 3.939 km, saliendo desde Chicago (Illinois) hasta llegar a Santa Mónica (California). Para ellos, fue chute de adrenalina ese viaje, donde decidieron que algún día, si tuvieran parejas, deberían volver a realizarlo juntos. Marcos es un joven alto, fuerte, con el pelo corto y liso, moreno y tiene una sonrisa que te cautiva. Diego es casi igual de alto que Marcos, tiene el pelo liso y suele llevarlo despeinado, con un toque original con degradado. Ambos llevan una barba fina y muy cuidada.

Ambos trabajan en el hospital Quántica de Salamanca, integrado en el Complejo Asistencial Universitario, donde se ha consolidado como uno de los centros médicos más avanzados de España. Su infraestructura moderna, apuesta por la innovación y lo posiciona a la vanguardia en tecnología sanitaria. También cuenta con la unidad de Neurocirugía reconocida como una de las mejores del país y es un referente regional para Ávila, Zamora y Salamanca. Cuentan con tratamientos quirúrgicos de alta complejidad en enfermedades como el Parkinson, tractografía tumoral o monitorización intraoperatoria. Tanto a Marcos como a Diego se les informó que iba a realizarse en Santander un Congreso Nacional sobre Neurocirugía, donde iban a analizar diversos parámetros sobre el cráneo, neurotrauma, neuropediatría, cirugía funcional y formación avanzada, por lo que se cogieron unos días más para disfrutar surfeando las olas y de paso, su increíble gastronomía. Llegaron el viernes a primera hora de la mañana, se alojaron en el hotel y salieron a dar un paseo antes de que comenzara el Congreso, a eso de las 11 de la mañana.

En otro punto de la ciudad de Santander, en la Biblioteca Central de Cantabria, una chica joven, rondando la treintena ha acudido con una amiga suya a un curso: “Alimentación y diabetes. Cómo evitar los problemas que surjan después”. Marina es una joven de un pueblo de la zona norte de la provincia de Soria y ha acudido con su amiga Ariadna a ese curso en Santander, porque ambas se dedican al mundo de la sanidad, son endocrinas. Las dos trabajan en el hospital Prisma XXI de Segovia. Marina es una joven alta, delgada, con una sonrisa encantadora, morena y siempre está dispuesta a conocer mundo. Ariadna es su mejor amiga y confidente. También es alta, delgada y rubia. Le encanta la música en directo y los deportes sobre ruedas, pero más en especial, las coches. Marina y Ariadna forman un gran tándem.

Estos cuatro protagonistas (por separado) deciden ir a cenar a un restaurante del puerto con vistas al mar, porque les han contado que allí preparan una gran mariscada y ninguno está dispuesto a perdérsela.

Sentados a muy poca diferencia unos de otros, Marcos recibe una llamada importante y se levanta de su sitio para salir a una zona exterior del salón para cogerla, mientras que Marina ha decidido salir al baño, cuando ambos se encuentran por primera vez. Marina no puede evitar fijarse en esa sonrisa tan cautivadora que la embauca hacia lugares que nunca ha estado. Marcos no puede evitar perderse en esos ojos brillantes y de color miel que lo atraen como si no pudiera separarse. Ambos se olvidan a lo que cada uno iba. El teléfono vuelve a sonar como pidiendo permiso para romper ese momento tan bonito. Los dos se disculpan, se ceden el paso y continúan con sus caminos. Al volver Marina a la mesa se lo cuenta a Ariadna.

-          Ariadna, no sabes lo que acaba de ocurrirme cuando he ido al baño.

-          Mujer, ¿qué te ha ocurrido ahora? Porque conociéndote, ya tenemos una anécdota que contar cuando lleguemos a Segovia – se ríe mientras lo va diciendo.

-          Creo que he sentido un flechazo – responde mientras sus pómulos se van coloreando de color rojo.

-          ¿Quéeeee? ¿Pero, cuándo, cómo y quién es el misterioso chico? – le pregunta atropelladamente Ariadna.

-          Pues si te digo la verdad, es la primera vez que lo veo y tiene una sonrisa… ¡qué sonrisa tiene! – dice admirada por lo que ha visto.

-          Pues si tiene que ser bonita cuando sigues en shock… ¿y ese enamorado tuyo, no tendrá por ahí otro amigo que me cause el mismo furor que a ti? – pregunta con entusiasmo y curiosidad.

-          Mujer, han sido unos pocos segundos, no sé nada de él y menos con quién viene o está.

            Al terminar la conversación con su hermana Mónica, vuelve a la mesa muy emocionado, donde le cuenta a su amigo Diego, que va a ser tío por primera vez y, lo que le ha ocurrido antes de coger la llamada.

-          ¡Enhorabuena colega! Vas a ser el mejor tío de la historia. ¡Y más con lo que a ti te gustan los niños! – exclama entusiasmado Diego.

-          Gracias, amigo. No sabes qué ilusión me ha hecho cuando me lo ha contado Mónica, he sentido algo aquí dentro, que no había sentido nunca.

-          Eso se llama amor verdadero. Lo crean los sobrinos. Ellos te dan un cariño y te regalan el sentimiento más bello que te puedas imaginar. Por ellos, harías lo que fuera. Te lo digo yo, que tengo 4 fierecillas ya.

-          No me lo creo todavía…siento una emoción que no puedo explicar – comenta mientras le brillan los ojos como nunca le habían brillado.

-          Por cierto, y, ¿quién es esa chica morena con la que te has quedado ahí parado como un pasmarote? – le pregunta mientras pone su cara de acertijo.

-          Pues si te digo la verdad, no lo sé, sólo puedo decirte que esa chica tiene algo que me atrapa, no puedo dejar de pensar en ella y en esos ojos color miel… - le explica al mismo tiempo que recrea ese recuerdo en su cabeza.

-          ¡Qué me dices, tío! Vienes a Santander a enamorarte o qué – responde se ríe él solo de su ocurrencia.

-          Siempre igual, Diego. No cambias – contesta Marcos, mientras ambos se ríen.

Después de la deliciosa cena, Marcos y Diego salen a la zona de la terraza que da justo a un lado del puerto, donde los barcos están colocados de una forma muy rigurosa. Estando allí, Marina y Ariadna, deciden tomarse una copa mientras corre una suave brisa. Los chicos se dan cuenta y como Diego es más atrevido, no duda en acercarse a ellas. El único problema es que la belleza de Marina no pasa desapercibida para él. Ha sentido algo.

Los cuatro protagonistas se presentan y se toman una copa juntos, conociéndose más a fondo. Las miradas y los gestos que se prodigan Marcos y Marina son cada vez más elocuentes. Diego está charlando con Ariadna, pero no es el tipo de chica que él busca y Ariadna no puede evitar sentirse atraída por él.

Cuando llega el momento de la despedida, Marcos y Marina intercambian sus números de teléfono y Diego ha decidido ponerle una excusa a Ariadna para evitar darle su número.

De vuelta al hotel, Marcos va exultante de felicidad y Diego, poco hablador para su costumbre. Marcos intenta contarle cómo es Marina, pero Diego se excusa que está muy cansado y que quiere irse al hotel.

Antes de irse a dormir, Marcos decide abrirle conversación a Marina. Ambos se quedan despiertos hasta la madrugada…

Por la mañana temprano, Marcos baja a desayunar y allí se encuentra con Diego, que se ha adelantado y casi ha terminado el desayuno.

-          ¡Buenos días, Diego! ¿Te has caído de la cama?

-          Buenos días – dice sin ningún tipo de entusiasmo -. No, no me he caído de la cama, simplemente no tenía sueño y he decidido salir a correr esta mañana y bajar a desayunar – responde con un tono poco habitual en él.

-          Diego, desde anoche te noto raro, como distante…no sé si he dicho algo o he hecho algo que no debo. Y que te hayas levantado tan temprano y no me hayas dicho nada, me da que pensar.

-          Marcos, no me ocurre nada, simplemente he dormido regular y no me aguantaba ni yo mismo y para estar dando vueltas, he decidido levantarme.

-          Muy bien, tío, si tú lo dices…

El Congreso ha llegado a su final y algunos de los asistentes han decidido irse a comer todos juntos. Marcos ha recibido un mensaje de Marina invitándolo a comer, así que declina ir a la comida con los compañeros del Congreso. Diego no recibe la noticia con mucho entusiasmo, pero sí le comenta a Marcos que ha reservado un AVE para regresar a Salamanca (en vez de volver en el coche con él).

Durante la comida, Marcos y Marina siguen charlando y se dan cuenta que tienen muchas cosas en común, entre aficiones y gustos. Como ambos trabajan en distintos hospitales, han decidido verse todos los fines de semana que los dos puedan, unas veces en Salamanca y otras en Segovia.

Con el paso de las semanas parece que las rencillas entre ambos amigos han desaparecido. Al terminar una de las reuniones del Consejo del Hospital, uno de los médicos residentes, Rubén, va a celebrar en su chalet una jornada de hermandad con sus compañeros para celebrar las fiestas en honor al patrón de la ciudad: San Juan de Sahagún. Diego ha aceptado, porque todo lo que conlleve comida y bebida gratis, no se la pierde. Marcos ha declinado la oferta, porque tiene preparado un viaje sorpresa para Marina. Quiere llevarla a Ámsterdam como regalo por su cumpleaños.

Estando en su consulta del Hospital Prisma XXI de Segovia, Marina lleva unas semanas dándole vueltas a una idea que le ronda en la cabeza: pedir traslado. Quiere pasar más tiempo con Marcos, aunque eso signifique que se tiene que separar de su mejor amiga, Ariadna.

Unos días después, Marina se despide de Ariadna dándole un abrazo largo, asegurándole que volverán a verse muy pronto, que Salamanca no está tan lejos. Con una sonrisa infinita y muy nerviosa, coge su coche y pone rumbo a su nueva ciudad. Cuando llega allí, va directamente al hospital, sabe que Marcos está terminando la ronda de consultas de la mañana. Cuando sale la enfermera a la sala de espera a comprobar que no quedan más pacientes, Marina le pide que le ayude a darle una sorpresa al doctor. Ella acepta más que encantada.

Cuando la enfermera entra en la consulta, Marcos está firmando unos documentos que tiene que entregarlos antes de irse. En ese momento, llaman a la puerta y cuando se abre, se lleva la mejor sorpresa. Aparece Marina con una sonrisa infinita y llena de ilusión.

-          Buenos días, doctor. ¿Puede hacerme un hueco en su apretada agenda y atenderme como es debido? – pregunta de forma muy educada.

-          Claro que sí, corazón. Pasa, pasa. Siéntate – le dice mientras le da un largo abrazo y un beso apasionado. - ¡Qué sorpresa! ¿Qué te trae por este humilde hospital? – responde Marcos, con una felicidad infinita.

-          Pues, en primer lugar, este hospital no es humilde, es uno de los mejores que hay en el país. Y, en segundo lugar, estaba deseando volver a verte. Tengo que contarte algo muy importante y no quería hacerlo por teléfono.

-          Pues soy todo oídos, ¿Qué es eso tan importante que me tienes que contar? Porque yo también tengo una sorpresa para ti. Pero todo a su debido tiempo – le responde con una sonrisa tímida.

En ese momento, la puerta de la consulta se abre de golpe y, es Diego el que se queda petrificado al ver a Marina allí sentada.

-          ¡Buenos días, Diego! ¡Qué sorpresa verte aquí! – le dice entusiasmada Marina.

-          ¡Buenos días, Marina! La sorpresa es mía, no esperaba encontrarte aquí. Este cabezón que tengo por amigo no me ha dicho que venías – responde mientras le saca la lengua a su amigo.

-          ¡Pero si yo no sabía que venía! – Dice levantando las manos.

-          Es cierto, Diego. He venido por sorpresa, porque quería darle una noticia importante a Marcos, pero como acabas de llegar tú, os la comparto a los dos. He pedido traslado…y, me han dado este hospital. Voy a trabajar aquí con vosotros – responde de forma efusiva.

-          ¿De verdad? ¡Cuánto me alegro, corazón! Por fin vamos a estar más cerca. Qué alegría me das – ambos se funden en un fuerte abrazo.

-          Enhorabuena Marina, me alegro mucho por ti. Me marcho, me acaban de mandar un aviso y necesitan mi ayuda. Nos vemos después.

Al salir de la consulta de su amigo Marcos, Diego se siente como si le faltara el aire, así que decide irse al circuito de motos de las afueras de la ciudad a ver si suelta toda la tensión que lleva por dentro. Si ya le costaba no pensar en Marina, ahora tenerla tan cerca día a día, no va a ser nada fácil… 


¿Qué ideas estarán pasando por la cabeza de Diego? ¿Qué ocurrirá entre Marcos y Marina? ¿Qué conexión habrá entre la ciudad de Houston, Salamanca y el municipio de Pedraza? 

Lo sabréis el próximo sábado día 12. Esto solo es el comienzo de algo que puede acabar...


                  El Oasis de las Letras

Comentarios