La chica del metro

 



Era una fría mañana de invierno, caían chispas, mezcla agua y hielo, que te deja la cara más fría que el tempano. Todos los días hago la misma rutina y cojo la línea de metro para llegar al trabajo. Cuando monto en el vagón, busco un hueco que nadie coge y voy escuchando canciones en mi reproductor de música. En ese momento, el vagón se va despejando y entra una chica con un gorro y una bufanda a rayas rojas y blancas con los ojos vidriosos. Nadie repara en ella. Yo siento una punzada interna en el corazón, pero no entiendo por qué. Después de varias paradas, la pierdo de vista. Solo coincido con ella algunos días a la semana y en otras ocasiones, ninguna. Cuando ya han pasado varias semanas, la vuelvo a ver. Tiene la cara magullada y el ojo hinchado. En ese instante me mira con sus tímidos ojos y me regala su media sonrisa.

El Oasis de las Letras

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