Por San Marcos, nos vamos de merienda




Las meriendas, aunque comienzan en el mes de febrero, a la mayoría nos gustaban más las del mes de abril, básicamente porque el tiempo siempre era mejor. Eran años donde planificábamos con tiempo hasta el más mínimo detalle: no podía faltar la música, las chuches, el hornazo, buscar el mejor sitio del parque o las cartas de la baraja española. Nos gustaba, sobre todo, una pequeña zona que tenía una colina bajita, donde nos poníamos en fila y a la de tres, nos dejábamos caer haciendo la croqueta. Teníamos diversidad de juegos para hacer piña, como: el escondite inglés, la fuga, tulipán… imaginación sin fin. Los días que había merienda, no había que ir a clase por la tarde y eso nos encantaba. Esas amistades del colegio eran inquebrantables.

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