Altercados en la noche

 



Hace unos días, en el periódico local, se reconocía el trabajo de la policía en el municipio, ya que había registrado una tasa de incidencia por debajo del 16% durante el año anterior, según los indicadores de criminalidad publicados por el Ministerio del Interior.

Esta noche a la agente Navarro y a su compañero, el agente Gutiérrez, les toca trabajar en el turno de noche. Saben que es fin de semana y también es cuando más trabajo suelen tener. Terminan de preparar todo lo necesario en el coche patrulla y ambos salen a realizar la ruta que les han asignado.

En otro punto del municipio, un hombre de unos cincuenta años, sale de casa, abre el maletero, guarda su bolsa de deporte y las raquetas de pádel. Hoy juegan un partido de veteranos junto con otros compañeros del trabajo y celebran la jubilación de uno de ellos. Cuando arranca el motor, una moto oscura de gran cilindrada comienza a seguir el coche. El hombre, mientras conduce va cantando los éxitos más conocidos de la lista de Bruce Springsteen. El conductor de la moto conoce el recorrido que va a realizar el coche de alta gama.

Cuando lleva un rato siguiendo el coche, encuentra el momento idóneo para realizar su acometido. Se dispone a adelantar el coche de alta gama mientras que por el otro carril de la avenida no viene ningún vehículo. Se saca de su bolsillo derecho una Beretta 92FS con silenciador (una pistola semiautomática). Cuando ha llegado a la altura del conductor, dispara con toda la seguridad a su cabeza, el cual, no ha podido realizar ninguna maniobra posible, por lo que pierde el control del coche, se estrella contra una farola de la avenida y posteriormente contra el muro del parque. El conductor muere en ese mismo instante. La moto oscura de gran cilindrada se pierde entre la negrura de la noche.

Mientras los agentes Navarro y Gutiérrez realizan su ruta reciben desde la central un aviso de un accidente de un vehículo, el cual, ha perdido el control y se ha llevado por delante una farola y parte del muro del parque. Les comentan también que la llamada ha sido anónima. Al llegar al lugar de los hechos, ven el destrozo producido por el coche de alta gama y, escuchan a lo lejos el sonido de los servicios de emergencia.

Al acercarse ambos, sacan sus linternas para comprobar mejor la situación en la que se encuentra el hombre y descubren que ha recibido un disparo en la cabeza y que no tiene pulso. Tiene un orificio de entrada y salida por el cristal del copiloto. En ese momento, la agente Navarro avisa a la central que tiene que personarse la Policía Judicial al lugar de los hechos, donde ellos se encuentran.

Después de acordonar la zona y realizar su trabajo, los agentes encuentran el casquillo de la Beretta 92FS. Hasta el lugar se acaba de desplazar el equipo de la Policía Judicial con el Inspector Romero a la cabeza y la forense Claudia Montemayor. El inspector da las gracias a los agentes y se dispone a comenzar con su procedimiento.

Los agentes se marchan a seguir con su ronda, cuando reciben otro aviso. En la zona de los locales de ocio nocturno ha habido un atropello múltiple. Los testigos que han llamado al 112 describen a un hombre corpulento con casco oscuro y con una moto de gran cilindrada que ha sembrado el caos en las terrazas. Se ha bajado de la moto, ha apuñalado reiteradas veces a un joven en el abdomen. Después, ha vuelto a la moto y se ha marchado a gran velocidad.

La agente Navarro llama al Comisario para pedirle si la central puede buscar la moto oscura de gran cilindrada a través de las cámaras que vigilan el municipio. Los servicios de emergencia llegan al lugar de los hechos y aunque el joven está grave, se lo llevan al hospital porque tienen que operarlo de forma urgente.

El Comisario Vergara se persona en el lugar donde se encuentran el inspector Romero y la forense Claudia Montemayor para comprobar cómo se ha producido el accidente y si sabemos quién es el conductor del coche. La forense sólo puede confirmar que la muerte ha sido en el acto y que el hombre no ha tenido tiempo de reaccionar ni pulsar su botón de socorro. El inspector le comenta a su superior que la situación es realmente extraña, porque parece un ajuste de cuentas. Lo persiguen y, cuando tienen la oportunidad lo asesinan. Los vecinos de la zona no han escuchado ningún disparo. El juez de guardia da permiso para llevarse el cuerpo al Instituto de Medicina Legal para realizarle la pertinente autopsia.

En ese preciso instante, el teléfono del Comisario Vergara comienza a sonar y la agente Navarro le pone al corriente del nuevo hecho acaecido en la zona de los locales de ocio nocturno y cómo se encuentra el joven que han apuñalado. El Comisario se marcha rápido a comprobar la nueva escena. Al llegar allí, ve a muchas personas asustadas y varias ambulancias tratando casos de ansiedad y algún que otro desvanecimiento por el susto producido. Hasta el lugar también se presenta el Inspector Romero. La agente Navarro explica a ambos superiores lo ocurrido y cómo varias patrullas están tomando declaración a las personas que todavía se encuentran en los locales y en las terrazas.

La central avisa al Comisario que las cámaras de vigilancia han conseguido el número de matrícula de la moto de gran cilindrada. Tanto el Comisario como los agentes se marchan al coche patrulla a comprobar los datos que les han mandado al ordenador. La moto se encuentra a nombre de Israel Guerrero, alias “La Sombra”, un peligroso traficante de drogas que opera en la ciudad pero que nadie ha visto todavía. El Comisario llama a la central y les pide que intenten trazar gracias a las cámaras, por qué zonas ha podido pasar con la moto “La Sombra”, mientras ellos van a seguir haciendo más averiguaciones por la zona.

La central da un nuevo aviso, en una de las discotecas del polígono, llamada Neón, se ha producido un cuadro de intoxicación por drogas y hay muchas chicas que están entrando en coma. Los servicios de emergencia no dan abasto y están pidiendo colaboración a otras ciudades cercanas. El equipo de la policía judicial, con la forense Claudia Montemayor, también se desplazan hasta la zona para comprobar qué tipo de droga está afectando a las jóvenes. Junto a una de ellas, encuentran un paquete sospechoso al que le faltan la mitad de las pastillas. En ese paquete se encuentran un logo con dos serpientes tribales con las cabezas entrelazadas. La forense saca su maletín para realizar una prueba in-extremis. En uno de sus moldes, machacan una pastilla y analizan el polvo producido. No hay duda, es fentanilo.

El fentanilo es un potente fármaco opiáceo sintético que es cien veces más potente que la morfina y cincuenta veces más que la heroína. La Policía Judicial avisa al hospital que lo más probable es que todas las chicas jóvenes estén sufriendo un cuadro de intoxicación producido por el fentanilo.

La policía está desconcertada, están siendo unas horas agónicas y cada vez que avisan tienen el presentimiento que la situación no va a ir mejor si no, al contrario, a peor.

En mitad del caos producido en el hospital por los heridos del atropello y las chicas drogadas en la discoteca se añade otro problema más. Una de las cirujanas ha desaparecido sin dejar rastro del hospital, justo cuando tenía que operar al joven apuñalado. Comienza una búsqueda a contrarreloj para poder encontrarla.

A la comisaría de policía llega un sobre a nombre del comisario Vergara. Hasta allí se desplaza y al abrirlo, encuentra una nota que dice:

 “Comisario, si quiere ver con vida a su mujer tendrá que acudir en 30 minutos a la fábrica de harinas, la que se encuentra abandonada en el polígono. Si no lo hace, su mujer muere. Si viene acompañado, su mujer muere. Si trae micros, su mujer muere. Ya sabe lo que tiene que hacer” Fdo. La Sombra.

El comisario comienza a temblar y no comprende por qué motivo su mujer es una víctima de ese traficante. Aún así, acepta ir a la fábrica de harinas abandonada y resolver el problema. Ya ha sido suficiente el caos por esta noche. Vergara avisa a la central de sus próximos movimientos y pide que se mantengan alejados de él.

El inspector Romero se acerca a la comisaría a revisar unos documentos cuando en el despacho de Vergara encuentra el sobre con la nota. Automáticamente, prepara un operativo para ir a la fábrica sin ser descubiertos.

Vergara al llegar a la fábrica recibe una llamada. Le indican por dónde debe pasar y, hacía donde debe dirigirse. En la segunda planta se encuentra el cuerpo desvanecido de su mujer, atada a una silla y con la cara magullada. En una zona de penumbra, hay un hombre alto, corpulento, con un pañuelo que le cubre la cara, con una gorra negra y unas gafas de sol. Detrás de su mujer hay una pequeña bandera con el logo de dos serpientes tribales con las cabezas entrelazadas.

Vergara le pregunta a Israel Guerrero, alías “La Sombra”, qué quiere. Quiere escucharlo. Fuera de la fábrica, el inspector Romero ya tiene un grupo de policías preparado para intervenir cuando sea necesario.

La Sombra no quiere que se le vea la cara y no sale de la penumbra desde donde vigila cualquier movimiento sospechoso. Decide comenzar a hablar.

“Comisario Vergara, gracias por aceptar mi invitación. Me llamo Israel Guerrero, alías “La Sombra”, porque nadie me ha visto nunca sin este pañuelo. Desde hace unos años llevo este pañuelo o el casco de la moto, porque tengo mi cara quemada y parezco un monstruo. Y esto se lo debo a un hombre que me culpó de haber robado una pequeña fortuna de su casa, siendo por aquel entonces el chofer de su propia familia. Pero ya le informo, señor comisario, que yo nunca he robado, jamás. Ese señor me echó de su casa por gusto y antes de irme, me tiró agua hirviendo a mi cara, aparte que me negó la asistencia médica.

Unos años más tarde descubrí que había sido su propio hijo quién robo a su propio padre. Entonces, decidí comenzar una venganza contra esa familia adinerada. El padre de familia, llamémosle “De la Vega”, tiene dos hijos. El mayor, es un joven al cual le gusta despilfarrar la fortuna en drogas, alcohol y prostitutas de lujo. Suele también trapichear con drogas los fines de semana (por cierto, son mis drogas). Su hija es muy distinta a su propio hermano. Ella no se mete en líos y tiene una brillante carrera por delante.

Llevaba semanas siguiendo al señor de la Vega y hoy era el día propicio para acabar con su vida. Ojo por ojo, diente por diente. La venganza se sirve en un plato frío, o eso dicen. Después, me he ido a buscar al joven al cual, he apuñalado reiteradas veces y, resulta que no me he equivocado, era el hijo del señor de la Vega. Eso sí, he provocado un caos grande, para que las personas que estaban ahí pensaran que era algo premeditado.

Seguidamente, me he marchado a la discoteca Neón, porque se que allí se encuentran el grupo de amigos del hijo de la Vega. Se que ellos no tienen la culpa del amigo que tienen, pero les vale como un toque de atención. A la próxima, caen todos. No pienso fallar. Además, les he dejado mi recadito con el paquete de fentanilo. En esa discoteca se mueve mucha droga, por si no lo sabía.

Ahora pensará usted, ¿por qué he secuestrado a su mujer? Pues muy sencillo, señor Comisario. Porque sé muy bien que su mujer es una de las mejores cirujanas de la zona y secuestrándola, no tienen medio de encontrar a otro cirujano en tan poco tiempo. El joven de la Vega ha perdido mucha sangre y tenga por seguro que, si no ha perdido la vida, poco le falta. Señor Comisario, ya conoce mi historia de venganza.  Lo he perdido todo. No tengo nada a lo que aferrarme. Por ello, me pongo a disposición de Dios, porque no creo en la justicia. El antídoto para salvar a su mujer se encuentra en la mesa, en el paquete amarillo. Gracias por su atención, señor Comisario. Llegó el momento”.

Se quita la gorra, las gafas de sol y el pañuelo. Saca la misma Beretta 92FS que llevaba guardada en la parte de atrás del pantalón y se dispara un tiro certero en la cabeza. Cae desplomado en el suelo.

El Comisario corre hacía el paquete amarillo, prepara el antídoto y se lo pone a su mujer, la cual, va recobrando el conocimiento, pero está débil. En ese momento se persona el inspector Romero y su equipo de la policía judicial, los cuales, se los llevan al hospital.

Después de unas horas agónicas, el hospital comienza a recobrar la calma. El joven de la Vega ha fallecido en quirófano por las múltiples puñaladas. Las jóvenes de la discoteca han recibido el tratamiento y se encuentran estables dentro de la gravedad. Si se mantienen así, en los próximos días pasarán a planta. La mujer del Comisario Vergara se recupera favorablemente en su habitación del hospital.

En la comisaría, el inspector Romero busca a la agente Navarro, la cual se encuentra tomando un café bien cargado. Le informa que en su unidad se ha quedado una vacante y le gustaría que ella formara parte de su equipo. Para ello tendrá que superar las pruebas de acceso.

El municipio ha pasado de ser un lugar muy seguro a verse acorralado por el miedo y el caos en una sola noche. ¿Qué más puede ocurrir?

                                                                                                                          El Oasis de las Letras

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