No tengo palabras para expresar lo que sentí cuando la vi por primera vez. Mi corazón estaba desbocado, latía intensamente, los minutos cada vez me pesaban más, como si me ahogara en plena tormenta en un mar abierto. Es como si el tiempo no avanzara. Me sudaban las manos mientras veía las caras de preocupación en los rostros de los demás. No pienses tanto -me animaba yo misma - pero era complicado. Después de varias horas de nerviosismo, sucedió. Era hermosa. Tenía unos ojos grandes, brillantes y cálidos como el sol. Parecía que sonreía. Me acerqué temblorosa y cuando cogí su mano, ella me apretó con fuerza mi dedo. Entonces lo supe, esa unión sería para siempre.
El Oasis de las Letras
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