Ya hace un rato largo que comencé mi turno. Ha bajado la frecuencia de los coches que vienen a repostar y he completado mis rutinas de limpieza.
Por el camino entra un furgón grande y blanco. De él se baja un hombre de mediana edad.
- Joven, buenas tardes. ¿Te puedo hacer una pregunta?
- Claro. Dígame en qué puedo ayudarle.
- ¿Sabes si la máquina del aire funciona bien?
- De momento, sí. No da fallo.
- Perfecto. ¿Cuánto cuesta?
- Nada, es gratuita.
- Pues, muchas gracias.
El hombre se va hacia su furgón y yo me quedo en mi sitio.
De ahí se bajan un niño y una niña.
- Manuel, hijo, la chica nos da permiso. La maquina funciona a la perfección. Saca la piscina, vamos a hincharla.
Mi cara, obviamente, era de poema... Y comienzo a reírme. ¡Me la han colado!
El padre, un gitano muy majo, sacó de la zona de detrás una piscina pequeña, como de juguete y empezó a hincharla. Tardó poco.
Cuando terminó, se acercó a mí y me dió las gracias.
Se iban felices porque su niña ya tenía su piscina para el verano.
Ya tiene su niña piscina 😜
ResponderEliminar