Mientras el humo del cigarrillo dibujaba figuras caprichosas, sobre el escritorio se encontraba un sobre amarillo. Estaba fechado en 1938. El sello no se correspondía con ninguna ciudad. Al abrirla, se encontró con una caligrafía infantil: “papá, no abras la puerta esta noche”.
El Oasis de las Letras

Ostrassss!!! La imaginación me peta🥺
ResponderEliminar