"Llevo varias semanas tocando en uno de los parques más bonitos de la capital, el Retiro. Entre canción y canción, un niño se acercó donde yo estaba, se sentó enfrente de mí, se agarró su carita entre sus manos y me sonrío. En ese momento, sentí una conexión mágica dentro de mi cuerpo".
El Oasis de las Letras

Comentarios
Publicar un comentario